La fiesta de Cristo Rey fue instituida por el papa Pío XI.
Que la fijó en el domingo anterior a la solemnidad de todos los santos.
Luego del Concilio Vaticano II se cambió a la fecha actual.
La Iglesia, ciertamente, no había esperado dicha fecha para celebrar el soberano señorío de Cristo: Epifanía, Pascua, Ascensión, son también fiestas de Cristo Rey.

En 1970 se quiso destacar más el carácter cósmico y escatológico del reinado de Cristo.
La fiesta se convirtió en la de Cristo “Rey del Universo” y se fijó en el último domingo per annum.
Con ella apunta ya el tiempo de adviento en la perspectiva de la venida gloriosa del Señor.

Esta fiesta nos recuerda que a pesar de todo lo que los poderes de la tierra pueden hacernos o pedirnos, Cristo es el verdadero rey que debe reinar en nuestros corazones.

A raíz de la Primera Guerra Mundial, en medio de la subida del comunismo en Rusia, y durante el 16º centenario del Concilio de Nicea (325), el Papa Pío XI instituyó la fiesta en su encíclica Quas Primas de 1925, aunque su primera celebración tuvo lugar en 1926.

El sacerdote catalán José Gras y Granollers (1834-1918), fundador de las Hijas de Cristo Rey, celebró en la parroquia de Santa María de Écija un triduo solemne a la Realeza de Cristo, siendo éste el primer culto público en el mundo que se realizó en honor a Cristo Rey.

Originalmente iba a ser el último domingo de octubre, justo antes de la Fiesta de Todos los Santos – que, en 1926, cayó 31 de octubre.

El Papa Pablo VI dio la fiesta su actual título completo (Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo) y se trasladó hasta el último domingo del año litúrgico.

Desde 1970 la Solemnidad de Cristo Rey se celebra el último domingo per amnum, es decir el quinto domingo anterior a la Navidad (25 de diciembre).
Por lo tanto, su fecha oscila entre los días 20 y 26 de noviembre. Desde el Vaticano II esta festividad cierra el año litúrgico.

Mientras que el mundo les dice cada vez más elocuentemente a los cristianos que deben compartimentar su religión y dar su mayor lealtad al gobierno, el Papa Pío XI escribió sobre la fiesta:
Porque si a Cristo nuestro Señor le ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; si los hombres, por haber sido redimidos con su sangre, están sujetos por un nuevo título a su autoridad.
Si, en fin, esta potestad abraza a toda la naturaleza humana, claramente se ve que no hay en nosotros ninguna facultad que se sustraiga a tan alta soberanía.
Es, pues, necesario que Cristo reine en la inteligencia del hombre, la cual, con perfecto acatamiento, ha de asentir firme y constantemente a las verdades reveladas y a la doctrina de Cristo.
Es necesario que reine en la voluntad, la cual ha de obedecer a las leyes y preceptos divinos.
Es necesario que reine en el corazón, el cual, posponiendo los efectos naturales, ha de amar a Dios sobre todas las cosas, y sólo a El estar unido.
Es necesario que reine en el cuerpo y en sus miembros, que como instrumentos, o en frase del apóstol San Pablo, como armas de justicia para Dios(35), deben servir para la interna santificación del alma.
Todo lo cual, si se propone a la meditación y profunda consideración de los fieles, no hay duda que éstos se inclinarán más fácilmente a la perfección. (Quas Primas, 34)

Su nombre oficial es “el Retorno de Cristo”, pero su nombre coloquial procede del hecho de que dan un enfoque particular al Juicio Final en la segunda venida de Cristo.

Este domingo obtuvo este nombre por dos razones:
En primer lugar, la oración colecta Anglicana para el día comienza con las palabras, “agitad, despertad, te suplicamos, oh Señor, las voluntades de tus fieles…”
En segundo lugar, algunas de las viejas recetas del pudín o pan dulce requieren el pudín se agite y se asiente durante varias semanas antes de ser cocinados.
Este domingo se convirtió en un día que la gente tradicionalmente comenzaba a preparar el pudín cristiano, que incluye “agitar”
Estas dos cosas se juntaron en las mentes de las personas, como Wikipedia explica:
“Supuestamente, los cocineros, esposas y sus sirvientes iban a la iglesia, y escuchaban las palabras ‘agitad, te suplicamos, oh Señor…’, y les recordaba, por asociación de ideas, que ya era hora de empezar a agitar los pudines de Navidad”

Con sus 36 metros mas su corona sobrepuesta que tiene una altura de 3 metros, supera al Cristo de la Concordia de Cochabamba (Bolivia) que tiene 34,20 m de altura sin sumar el pedestal de 6,24m; el Cristo Rey de Cali (Colombia) que tiene 35 m de altura y 5 m de pedestal; y el Cristo Redentor del Corcovado en Río de Janeiro (Brasil) que tiene 30 m.
Se terminó de construir el sábado 6 de noviembre de 2010 y fue instalada sobre una colina de unos 16 m de altura.

Comentario del padre Raniero Cantalamessa –predicador de la Casa Pontificia– a las lecturas de la liturgia de la Misa del XXXIV Domingo del tiempo ordinario [C], Cristo Rey, 2 Samuel 5, 1-3; Colosenses 1,12-20; Lucas 23, 35-43, en el 2007.
La solemnidad de Cristo Rey, en cuanto a su institución, es bastante reciente.
La estableció el Papa Pío XI en 1925 en respuesta a los regímenes políticos ateos y totalitarios que negaban los derechos de Dios y de la Iglesia.