Mis queridos hijos, e hijos de Mi corazón! Esto es para que el Padre David se lo pase a la gente.

Hijos míos, ¿saben lo que está pasando ahora?. Todos oyeron sobre ese aborto Que se realizó no muy lejos de aquí. Para algunos fue como si nada hubiera pasado. Algunos dijeron: Pobrecito. Otros dijeron que eso no estaba bien, sólo unos pocos dijeron ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a dejar que estas cosas ocurran a nuestro alrededor? ¿Vamos a dejar que estos asesinos se muevan a nuestro alrededor y les vamos a aplaudir?. Miren, sentimos piedad por un animal y debería ser así. ¡Que clamor se levantó en su país cuando algunos torturaron a un perro!. Se lo digo otra vez, esto está mal.

Ellos son personas como ustedes, que están siendo asesinadas, diariamente, sin control. Tienen derecho a vivir.

¿Quién defenderá a esas personas?¿Quién dará su vida por ellos?. Tienen que ser ustedes, los que vienen a esta colina. Tienen que ser ustedes los que den sus vidas por ellos. Tienen que enviar el mensaje que les estoy dando hoy a través de Anjelik. También deben mandarlo a los medios. Pásenlo para que todos sepan que Mi corazón está sufriendo.

¿Y qué decimos sobre las separaciones en el matrimonio y sobre el divorcio? ¿Qué decimos? Para todos es como si nada . ¿Dónde está el sacramento del matrimonio, hijos míos? ¿Como están preparados los jóvenes para llevar la vida de matrimonio?, ¿Como están preparados?

Ustedes padres, ¿qué ejemplos les están dando a sus hijos? ¿Qué ejemplos? Y la Iglesia ¿qué les está dando a los jóvenes que se adentran en el matrimonio? ¿ No se están dando cuenta de lo que está pasando a su alrededor?

Tengan en cuenta que si no hay matrimonios y familias fuertes, no habrá más vocaciones. Tómenlo seriamente. Tomen estas cosas seriamente. Yo me apresuré para ir hacia mi parienta para ayudarla. Me olvidé de mí y no la dejé sola. Le llevaba a Él conmigo en mi vientre. Y hoy estoy haciendo lo mismo.

Mi Hijo Jesús me está mandando diariamente a esta tierra y, también, está mandando al ángel trayéndole con Él, para ustedes, en las manos de Anjelik. Sí, para ustedes, hijos míos.

¿Se están arrepintiendo? ¿Dónde está su conversión, hijos míos? Pongan sus manos en su pulso y vean cómo está latiendo.

Por tanto, tomen una decisión hoy. Trabajen por la conversión en la Iglesia y en su país.

¡Gracias por haber respondido a mi llamada!.