“Pon esto en tu corazón, mi pequeño hijo: no temas.

¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?

¿No te encuentras bajo mi sombra, a mi cobijo?

¿No soy yo la fuente de tu alegría?

¿No estás tú en el pliegue de mi manto, en el cruce de mis brazos?

¿Necesitas algo más?”