Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz,
del 25 de agosto de 2010, Medjugorje, Bosnia Herzegovina
y reflexión autorizada del santuario para Iberoamérica
del Padre Francisco Ángel Verar

“¡Queridos hijos! Con gran alegría, también hoy, deseo nuevamente invitarlos: oren, oren, oren. Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración personal. Durante el día busquen un lugar donde, en recogimiento, puedan orar con alegría. Yo los amo y los bendigo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Una vez más, la Virgen cumple con su cita habitual para darnos un hermoso mensaje a través de la vidente Marija. Se recuerda, que las apariciones diarias continúan para Iván, Marija y Vicka, pero el mensaje, mensualmente, nos viene por medio de Marija. Los otros tres videntes tienen la aparición una vez al año y Mirjana, tiene todavía el encuentro mensual de oración, el día dos de cada mes, por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones. Y para tal ocasión, también la Virgen da un mensaje, especialmente, para los peregrinos que participan en la aparición.

La Virgen este mes en su mensaje, ha hecho referencia a la alegría especial que la acompaña durante estos días. Seguramente, debido a la cantidad de peregrinos que, como nunca antes, visitan estos días Medjugorje. Como detalle particular, la concelebración eucarística cada día, rebasa los ciento veinte sacerdotes, provenientes de numerosos países, y la Misa internacional permanece abarrotada de fieles, con la peculiaridad, que difícilmente se encuentra puesto para participar sentado.

Los videntes siempre han destacado que en cada aparición, la Virgen se les aparece alegre. Sin embargo, en este mensaje, Ella misma ha querido que todos los peregrinos, y quienes siguen sus mensajes en todo el mundo, sean conscientes de la alegría que experimenta en esta ocasión. Por eso ha dicho: “Con gran alegría, también hoy, deseo nuevamente invitarlos…”

Seguidamente, el mensaje dice: “oren, oren, oren”. Quienes siguen de cerca los mensajes de la Santísima Virgen María, a lo largo de estos veintinueve años, dos meses y un día que tiene de estarse apareciendo en Medjugorje, sabe muy bien cuántas veces la Madre ha hecho esta llamada. Que no es otra cosa que una triple invitación al amor hacia Dios. Esta invitación no es nueva. Lo que sí es nuevo, que en el mes de agosto de 2010, cuando muchos todavía están de vacaciones en Europa, la Virgen, renueve la triple invitación a permanecer en Dios. La Madre, en lugar de decir: “oren, oren, oren”, pudo ahorrarse palabras diciendo una sola vez: oren. Sin embargo, al hablar de la oración lo hace en forma repetitiva. Obviamente, está llamando la atención sobre la importancia del tema. Obsérvese, por ejemplo, que nunca ha dicho: conviértanse, conviértanse, conviértanse… o, ayunen, ayunen, ayunen…etc. Porque la prioridad para la Madre es la oración.

Cuando la Virgen hace esta invitación, no es sólo para orar, sino para orar de forma continua. Nótese que la Virgen ha dicho varias veces: “¡Queridos hijos! que la oración sea la vida de ustedes”. Entonces, se puede entender esta triple llamada, para que la oración se haga vida en todos sus hijos. ¿Cómo se logra esto? Sólo a través de la oración continua hecha con amor. Y para responder a ella es imprescindible echar mano a los diversos métodos de oración que la iglesia nos propone, puesto que con uno sólo difícilmente se puede avanzar hacia la plena unión con Dios.

Para orar o mantener el ritmo de la oración continua, además del rezo de varias partes del santo Rosario durante el día, se debe reservar espacios para meditar la Biblia, visitar a Jesús Sacramentado, rezar varias partes de la Liturgia de las Horas, repetir jaculatorias durante el día… Y, como recomienda la Madre, buscar espacios y lugares para la oración silenciosa en recogimiento.

La peculiaridad de este nuevo mensaje que la Virgen nos da, está, en que además de invitarnos a la oración frecuente, pide que se aproveche el tiempo (este mes) para la oración personal. Lo cual no suprime la oración en familia o en comunidad. Quienes escuchan los mensajes de la Virgen, saben que la Madre ha pedido muchas veces a las familias rezar cada día el santo Rosario, leer juntos la Biblia… Pero ahora invita a la oración personal. Y no es para abandonar la oración familiar o comunitaria, si no para complementar la misma a través del recogimiento y la soledad. Se trata siempre de otro método de oración. Recuérdese que también Jesús en el evangelio nos enseñó: que donde hay dos o tres reunidos en su nombre Él está allí en medio de ellos. Pero también mencionó: “tu cuando vayas a orar entra en tu habitación y cierra la puerta y tu Padre que escucha en lo secreto te recompensará”.
Por lo tanto todo discípulo de Jesús y de María práctica ambos métodos de oración.

En el mensaje también dice: “durante el día busquen un lugar donde, en recogimiento puedan orar con alegría”. Ese lugar puede ser un rincón de la casa, el jardín, un bosque, una montaña, pero de todos los lugares disponibles para orar, todo cristiano católico sabe que el Sagrario, por antonomasia, es el mejor lugar para orar. Lo importante es buscar el recogimiento y la soledad.

La soledad y el recogimiento en la oración son importantes, porque son herramientas para permitirle a Dios hablar en la profundidad del corazón. Si sólo se reza el Rosario, la Liturgia de las Horas, jaculatorias y no se busca la soledad, el silencio y el recogimiento del corazón, será muy difícil escuchar a Dios, y quien no sabe escuchar a Dios no puede vivir en su voluntad ni enamorarse de Él. Una persona que se sienta enamorada de otra, es porque el amor ha ido fluyendo por medio de la comunicación verbal. Para amar y sentirse amado de alguien, las palabras son esenciales. Sobre todo cuando las palabras son espontáneas, cuando brotan de lo profundo del corazón. En nuestra relación personal con Dios, más importante que decirle todo lo que Él ya sabe, es escucharle. Porque cuanto podamos decirle a Dios en la oración, antes de presentárselo, ya es materia conocida Suya. Sin embargo, muchos fieles no tienen la menor idea de lo que Dios diariamente les pudiera decir, porque oran muy poco.

La Virgen ha dicho: “¡Queridos hijos! que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración personal”, y ha dicho además, que hay que buscar un lugar adecuado para la oración en recogimiento y con alegría. ¿Qué puede significar orar con alegría?

Una vez dijo la Virgen en un mensaje: “¡Queridos hijos! oren hasta que la oración se transforme alegría en ustedes”. Sin embargo, ahora ha dicho: “oren con alegría”. Esto puede significar dos cosas diferentes que pueden ir de la mano. Es decir, la primera: que antes de ir a orar yo debo disponerme con alegría para la oración. No debo ir a la oración por obligación, por deber, por necesidad, ni siquiera porque María me lo pide, sino porque amo a Dios. Una persona que tenga a Dios en el primer lugar de su corazón, no tendrá dificultad para orar con alegría. Pero, una persona que tenga un corazón dividido, que esté apegado a las cosas del mundo, a las actividades por encima de Dios… No sólo tendrá dificultad para orar con alegría, sino que sentirá la oración como un gran peso difícil de ejecutar.

La otra razón del porqué la Virgen dice en este mensaje: “oren con alegría”,puede hacer referencia a que sólo cuando se ora con amor, en recogimiento, cuando se ora con el corazón, se puede encontrar la alegría. En resumen: lo importante es orar y orar siempre alegre.

También se puede pensar que muchas personas no oran con alegría por no haberse reconciliado con Dios o con el prójimo. O bien, por las heridas profundas y los vacíos que puedan permanecer en el corazón, en estos casos habría que hacerse aconsejar por un sacerdote, perdonar de corazón y hacer una buena confesión.

Al final del mensaje la Virgen dice: “yo los amo y los bendigo”. Muchas veces la Virgen en sus mensajes ha destacado cuanto ama a los fieles. Ella sabe que, según los planes de Dios, no todos la pueden ver. Sin embargo, no hay quien no pueda escucharla. Porque cada mes tenemos un nuevo mensajes. Ahora bien, considérese que cuando una persona ama a otra, más que verla simplemente, le gustaría escuchar de sus labios que le dice “te amo”. Quien ama a María sabe que es más importante escuchar de sus labios “yo les amo” que verla. Si pudiéramos ver todos a la Virgen y la Virgen permanece callada, no serviría de mucho haberla visto, pero si no viéndola nos dice que nos ama, tiene más valor. Y la Virgen como Madre lo sabe.

También en el mensaje dice: “los bendigo”. Quienes podemos estar en el momento de la aparición, seguramente, recibimos los efectos directos de esa bendición, toda vez, que los videntes subrayan que cuando María aparece, extiende sus brazos, ora por los presentes e imparte su bendición Maternal. Pero cuando María en un mensaje que transmite al mundo entero dice: “los bendigo”, es porque también quiere hacer participe de su bendición, a quien lee y medita su mensaje.

Para terminar, menciona su acostumbrado: “Gracias por haber respondido a mi llamada”. Aún sabiendo que muchos de los que lean y mediten este mensaje no van a responder, de todos modos agradece la acogida al mismo. Lo que refleja la delicadeza y la ternura con que trata a todos sus hijos.

Medjugorje es una gran oportunidad para quien desea vivir conforme a la voluntad de Dios. La llamada que la Virgen hace este mes, tiene como fin: atraer el mayor número de almas hacia la plenitud de vida con Dios; y la Virgen sabe que eso sólo se alcanza a través de la oración continua. La Madre en el cielo, y quienes permanecen con Ella, no tienen necesidad de orar todo el día para vivir la vida plena con Dios. Pero quienes aún estamos en tierra necesitamos la oración como medio eficaz para alcanzar a Dios y transformarnos en su amor. Por eso nos dice: “oren, oren, oren”.

¡Sea alabado Jesucristo!