Quiero arrancar esta nueva ilusión con Nuestra Señora de Medjugorje. La conocí hace dos años y me cambió la vida. Fui sola sin saber a dónde iba; sólo sé que me temblaba todo el cuerpo. Al tomar el autobús final del viaje, escuché: “Abandónate que soy tu madre. Todo es importante para mí. No soy indiferente. Quiero que me dejes hacer”. Así fue.

Reina de la Paz