Ayer asistí a uno maravilloso en la capillita de Schoenstad en Madrid; una mujer lo dirigía con una voz celestial; las frases que decía eran como si Jesús nos preguntara..anoté estas dos que me llegaron al alma:
” Déjame demostrarte mi amor en ese campo de flores..Déjame demostrarte mi amor en las personas que te sonríen..” Qué verdad es; así le siento cada día, además que en los necesitados, discapacitados y enfermos.