Vivo en una urbanización retirada y viajo en mi auto hasta la entrada; siempre veo a las mujeres que trabajan en las casas caminar hasta la entrada de la misma para tomar el bus que les llevará a sus casas, previas muchas conexiones con otros autobuses y metro o subte..Algunas andan mucho pues es una carretera de 3 kms y no hay comunicación interna. Cuando salgo y entro, me gusta llevarlas a todas las que caben hasta su parada y me hace muy feliz que ganen mucho tiempo para llegar a sus hogares. Al principio, con mi auto nuevo, sufría un poco con el barro pues no ha parado de llover este invierno..pero ya q se ensució, sigue la vida y trato de darles todo mi amor; siempre me pongo en su piel y hago lo q por mí me gustaría que hicieran. Como me marché a vivir fuera, dejé de hacerlo y ahora que retomé mi encuentro con mujeres que llevan años y q ya nos conocíamos de antes..siempre cansadas de tanto trabajar. Este año incorporé el poder decirles con libertad lo q antes no podía en mí país: “que Dios les bendiga”..y además, me gusta regalarles una estampa de la Virgen y hablarles de cada advocación, según el momento..hoy menciono a la Virgen del Carmen de Garabandal pues ayer se la regalé a una mujer peruana que así se llamaba. Como la mayoría son sudamericanas, lo agradecen mucho y sus ojos brillan.