Por la mañana fui a las carmelitas de Amenábar a llevar los paquetes de la Madre Maravillas de Madrid. Fue una bendición pues “de premio” me dejaron entrar en la iglesia que sólo abren los días once de cada mes..con miles de personas de espera y besé la reliquia del hueso de la santa. Mi amigo el taxista Pichi, se arrodilló y cayó postrado del amor q sintió; él me llevaba pero bajamos juntos para vivir este momento celestial.
Besos desde mi Buenos Aires del alma+