de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén.
Otra pregunta que hizo una niña ayer en Radio María era qué pasa si al confesarnos no le decimos al sacerdote el pecado más gordo..aquel que no le queremos confesar por vergüenza..la respuesta del Padre Mario fue otra vez brillante..algo en lo q no había pensado realmente y es que al entrar en un confesionario vamos a recibir un sacramento que
nos lo presta un sacerdote en el nombre de Dios y desde ese momento, la persona humana desaparece y es Jesús quien nos escucha..por eso él nos absuelve en el nombre de su padre Dios..bello verdad?