No sé cómo describir lo vivido ayer..se casaba la hija de una amiga del alma que murió de cáncer hace 4 años. Siento a Alcira cada día y le ofrezco muchos sacrificios; al menos una vez a la semana que me apetece comer algo, no lo hago y se lo ofrezco a ella..a sus hijas las quiero, aunque no las veo. Mi unión es desde el alma y con el corazón. Ayer fue un reencuentro en el altar con los novios, ante Dios y bajo la atenta mirada de su madre, bondadosa, humilde y discreta, desde el cielo. Ella bajó a la tierra. Fue un retomar lo dejado antes de mi estadía fuera, sus amigas, su familia..todos festejábamos la vida, pero con lágrimas de emoción.
Volví a pensar en llevar algún día a los novios al árbol de la Virgen, donde bajan las almas y los santos. Llegará su momento. El escapulario en mi vestido de boda; ya siempre conmigo.