Para mí es el momento más deseado de la misa y también influye mucho cómo la reciba y quién me entregue a Cristo.
El último día en Buenos Aires fui a recibirla de manos del Padre Eduardo y lloraba en la fila conforme me iba acercando…ya no lo volvería a hacer por un tiempo..el jueves en mi grupo de oración la recibí del Padre Carlos, que fue quien me dirigió mucho tiempo y con quien aprendí a volar y a ser libre para Dios; me gusta porque me arrodillo y la recibo en las dos especies y sobre todo su mimo al darnos a Jesús vivo y sacramentado.
Hoy en misa en Santa María de Caná, elegiré las manos ( son muchos sacerdotes y ministros) que quiero me den el maná que necesito para aguantar cada día hasta el siguiente en que pueda volver a comulgar.
Feliz día de San Ignacio de Loyola.
Amén+