Estoy en un lugar de playa donde acudo a misa cada mañana; los que vamos necesitamos hacerlo y da gusto unirnos cada día en la santa Misa. A veces al ir a comulgar no siento la libertad de Buenos Aires o de mi grupo de oración de Madrid, en que lo hago de rodillas; siento que hace falta apertura aún; no soy quien para decirlo pero sí me permito opinar pues es una reliquia antigua de una España clásica y que debe evolucionar y abrirse a Dios y a la comunión espiritual. Pienso que la JMJ va a ayudar mucho a abrir nuestros brazos.Este tema lo tocaré mañana.