Como mi familia no me acompaña cada día a misa, es este día una fiesta para mí y para el cielo pues nos juntamos todos para recibir al Señor.Cómo me gustaría que fuera el rey de mi casa, de mi familia, del hogar..desearía que tocara a la juventud y que les hiciera ver que no hay que preocuparse por el físico y por cultivar la vida nocturna..yo lo debí de hacer pero como ahora me siento afortunadamente tan llena de todo, sufro por los míos cercanos cuando se despistan. Soy madre exigente y quiero que no haya un día en que Dios les pueda preguntar qué hicieron para la humanidad..qué dieron de su vida, en qué se esforzaron..ojalá que esta meditación sirva como petición a la vez para que la JMJ cambie a la juventud del mundo y sobre todo a la española, que necesita un riego de fe.