La Virgen de la Almudena es la patrona de Madrid. Su nombre proviene del árabe Al Mudayna, (la ciudadela)
Con alegría os comparto su himno que cantamos cada domingo en misa de 13.30 en Santa María de Caná.

Historia

Existen varias tradiciones acerca del origen del nombre y la imagen. La primera cuenta que en el 712, antes de una supuesta toma de Madrid por los árabes, los habitantes de la villa tapiaron una imagen de la Virgen María en los muros de la muralla, para esconderla de los musulmanes. Con la reconquista de la ciudad en el siglo XI por el rey Alfonso VI, se propusieron encontrar la imagen oculta. Después de días de plegarias, y mientras una procesión pasaba por la Cuesta de la Vega, el fragmento de muralla donde se encontraba cayó derruido, mostrando la imagen, que permanecía intacta y con las dos velas con las que había sido tapiada aún encendidas a pesar de los siglos transcurridos.
Otra tradición cuenta que al héroe castellano Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, se le habría aparecido la Virgen, pidiéndole que tomase la fortaleza de Mayrīt (مجريط). Al acercarse El Cid y sus acompañantes a la villa, se habría desprendido el fragmento de muralla donde se hallaba la figura, y así habrían podido entrar y tomar la ciudad.
Estas leyendas tienen poca relación con la historia dado que la ciudad de Madrid, con sus murallas, no fue fundada hasta mediados del siglo IX por el emir cordobés Mohamed I, y no existe evidencia aqueológica ni documental alguna que permita suponer la existencia de una población anterior. Por otro lado, tampoco existen evidencias de que los crstianos tomaran Madrid por la fuerza, sino que la ciudad pudo haberse entregado con el conjunto del reino taifa de Toledo.
Parece más probable por tanto que la imagen primitiva fuese tallada en la Baja Edad Media, durante la repoblación cristiana de la ciudad, para ser colocada en el altar de la antigua mezquita mayor, ahora reconvertida en iglesia mayor de la ciudad (antigua iglesia de Santa María de la Almudena). En aquella época era muy común la titulación de los principales templos cristianos con advocaciones genéricas de la Virgen, Cristo y los santos, por lo que aquella iglesia se llamaría de Santa María. Probablemente, para diferenciarla de otras iglesias que fueron surgiendo en los arrabales de la primitiva ciudad islámica, se conocería al templo como Santa María de la Almudena, porque en árabe Al-mudayna quiere decir “la ciudadela”, por estar encerrada en el primer perímetro amurallado de origen árabe, que a modo de ciudadela, quedaba encerrado en la muralla cristiana posterior. Es decir, se le pondría este nombre para distinguirla de las demás iglesias madrileñas, con la connotación de ser, por así decirlo, Santa María del recinto amurallado de la ciudad.
Siglos más tarde, surgiría la leyenda para explicar el origen de la talla mariana, cuya antigüedad era inmemorial para los madrileños y nadie tendría ya noticia de cuándo fue tallada. En una sociedad supersticiosa, profundamente religiosa y dada a dar pábulo a cualquier leyenda, fue fácil encajar este mito. No se trata de una leyenda aislada, de hecho es muy común en toda España, para explicar las devociones de muchos santuarios e iglesias, que se pretendían retrotraer a antes de la conquista musulmana. Lo cierto es que es poco probable que alguna de esas leyendas sea cierta, ya que los musulmanes respetaron las iglesias cristianas y permitieron a los mozárabes -cristianos bajo su dominio- seguir practicando su religión. Es en el siglo XII cuando los almorávides y los almohades, al invadir Al-Andalus, imponen en los territorios conquistados una férrea religiosidad, lo que motivó la conversión de muchos mozárabes y judíos, o su huida a otros lugares, y la ocultación de sus imágenes, pinturas y esculturas. En Andalucía y Levante sí que pudo tener cierta base real alguna de estas leyendas, que más tarde se extendieron por toda España para justificar la importancia de las vírgenes y santos que se veneraban en multitud de pueblos y ciudades. Son siempre vírgenes halladas en cuevas y sitios lúgubres, y frecuentemente la inventiva popular las coloca encontradas con velas encendidas.1
La imagen actual, que data de los siglos XV-XVI, ha sido venerada en diversos templos madrileños: primero, en la iglesia de Santa María, destruida; posteriormente, en la Colegiata de san Isidro, y actualmente preside un retablo gótico en el crucero de la Catedral de Madrid, que lleva su nombre.