Poblado en Bariloche, donde deseo y anhelé durante esta semana poder asistir a misa; tuve que esperar hasta ayer a las 21h para poder escuchar y vivir la misa con el Padre Eduardo. Una semana esperando la santa comunión..me moría de sed..esto ha impedido disfrutar de estas vacaciones a full, por mucho que exista la comunión espiritual..necesito a Dios regando mi sangre. Todo alrededor puede ser maravilloso y el paisaje único, pero nada como vivir recogida en esa capillita ..también la de los militares me encanta por su alegría.
El Padre habló del doble momento de la concepción del verbo. El primero fue en su corazón y el segundo en su cuerpo, que debió de ser muy duro para ella, aceptarlo.
Vivimos la solemnidad de la Santa Madre de Dios y necesitamos de su bendición.
Las gracias nos vienen por mediación de María.
La palabra se viste de carne y habita entre nosotros.
Que Ella sea nuestra compañera en nuestro día a día; difícil nuestra misión de encarnar en nuestras vidas la Palabra de Dios.