Palabras del Padre Eduardo en la homilía de la misa santa por la Divina Misericordia:
“Jesús nos revela su amor a través de sus llagas, que siguen derramando sangre; no han cicatrizado y no lo harán hasta que el último de sus amigos llegue a El; hasta ese momento no cerrará sus heridas.
El corazón de Jesús es misericordioso porque ama a todos los hombres. Nosotros somos los que lo llagamos; somos los beneficiarios de esas llagas, porque siguen manando sangre y agua.
Si seguimos afuera de ÉL, es infinitamente misericordioso y nos espera”.