La mamá de Teresa ( seguimos con Santa Teresa porque es pura enseñanza) murió cuando la joven tenía apenas 14 años. Ella
misma cuenta en su autobiografía: “Cuando empecé a caer en la cuenta
de la pérdida tan grande que había tenido, comencé a entristecerme
sobremanera. Entonces me arrodillé delante de una imagen de la
Santísima Virgen y le rogué con muchas lágrimas que me aceptara como
hija suya y que quisiera ser Ella mi madre en adelante. Y lo ha hecho
maravillosamente bien”.
Sigue diciendo ella: “Por aquel tiempo me aficioné a leer novelas.
Aquellas lecturas enfriaron mi fervor y me hicieron caer en otras
faltas. Comencé a pintarme y a buscar a parecer y a ser coqueta. Ya no
estaba contenta sino cuando tenía una novela entre mis manos. Pero
esas lecturas me dejaban tristeza y desilusión”.