He recibido un regalo bellísimo de Navidad: un individual de hilo bordado a mano por unas monjitas que quiero mucho.El de la foto es un cuadro de un museo argentino..pero el regalo es mucho más exquisito.
Siento su amor en cada puntada y por encima de todo, el de la mujer que las enseñó a coser.
Los regalos que se hacen con amor son los mejores; delicados a la hora de prepararlos, desde el principio hasta el remate y planchado final.
Me gusta lo que ocupa poco y es útil.
Servirá para mucho y otros disfrutarán viéndolo.
Lo luciré como he aprendido, a dar siempre lo mejor..como si sirviera a Dios.