Al finalizar la audiencia general de los miércoles, el papa Francisco invitó a Alberto di Tullio, un joven de 17 años con síndrome de Down, a subir al papamóvil y sentarse en su sitio por un breve instante.

En otro gesto de sencillez y ternura, Francisco le dio un fuerte abrazo al joven que vestía la camiseta de la selección argentina con el número 10, que utiliza Lionel Messi. Esta camiseta había sido un obsequio que le dio su párroco momentos antes de partir de Nápoles a Roma y asistir a la audiencia.

“El Papa lo vio, lo abrazó. Luego Alberto señaló al automóvil, ¡así que él lo invitó a subir!”, relató emocionado el padre del joven, Celestino di Tullio, en declaraciones a la prensa italiana.

Entre las numerosas muestras de afecto que el Papa derrochó esta mañana en la Plaza de San Pedro, Francisco besó a numerosos niños presentes y pidió a sus padres que les pongan gorras para protegerlos del fuerte sol romano. Él mismo colocó una gorra de color verde a uno de los pequeños a los que saludó.
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