Ayer recé con devoción a la Virgen en su día.
Al terminar la santa misa, todos le ofrecimos la Salve..me caían lágrimas al sentir que parecía un maratón de oración..no se podía respirar ¡ no se le puede hablar a María tan rápido..necesita nuestro mimo..esto lo aprendí en Argentina, donde viví la oración diaria en amor y con sus pausas. Tampoco me gusta a cámara lenta..pero no con prisas por terminar.