“Queridos hijos!

Veis, oís y sentís que en los corazones de mucha gente no está Dios:

No lo quieren porque están lejos de la oración y no tienen paz.

Vosotros, hijitos, orad, vivid los mandamientos de Dios.

Vosotros sed oración,

Vosotros , que desde el principio mismo habéis dicho “sí” a mi llamada.

Testimoniad a Dios y mi presencia,

y no olvidéis, hijitos, que Yo estoy con vosotros y os amo.

Día a día os presento a todos a mi Hijo Jesús.

Gracias por haber respondido a mi llamada.”