Gianfranco Svidercoschi / Vaticanista
«Juan Pablo será beatificado antes de otoño de 2010»
El que fuera amigo personal del Pontífice asegura que tuvo un papel decisivo en la caída del Muro
En la cascada de fotografías y vídeos que estos días inundan los medios de comunicación por el aniversario de la caída del Muro de Berlín falta uno de los protagonistas de aquel histórico momento: Juan Pablo II. Gian Franco Svidercoschi, vaticanista de L’Osservatore Romano, amigo y biógrafo del fallecido Pontífice, reivindica el papel de éste en el derrumbe del comunismo y asegura que su beatificación se celebrará en la primavera o el otoño del año próximo.
-¿Cuál fue la contribución de Juan Pablo II a la caída del Muro? -El Papa no pensaba que iba a ocurrir tan rápido y de esa manera. Sabía que el comunismo no iba a durar mucho, pero creía que iba a evolucionar desde dentro hacia un socialismo de rostro humano. El Papa vivió de manera muy intensa la caída del Muro de Berlín. Pensaba que el comunismo no cayó sólo por motivos económicos; también porque quitaba el alma al hombre, le dejaba siempre insatisfecho. En mi opinión estos días se produce un error cuando se nombra tan poco a Juan Pablo II. Sin este Papa polaco probablemente el Muro no habría caído. Si en vez de polaco hubiera sido de otro país no habría tenido la misma capacidad de convicción y persuasión que ha tenido un Pontífice de la misma nacionalidad que Solidaridad, el sindicato polaco que tanto contribuyó a superar esta fase de la historia. Solidaridad recibió mucha ayuda de Juan Pablo II. Es por ello que el Papa tuvo un papel decisivo en la caída del Muro.
-¿Cuándo se celebrará la beatificación de Juan Pablo II? -Tendrá lugar el año próximo. Hay tres pasos todavía que dar. Si todo transcurre sin incidencias, se podría hacer en primavera. No el día 2, la jornada de su muerte, porque es Semana Santa, sino a finales de mes o a principios de mayo. El 18 de mayo era el cumpleaños de Juan Pablo II y puede ser una buena fecha. Si se producen retrasos, se nos echaría el verano encima, ya que el Ayuntamiento de Roma ha pedido tres meses para organizar el evento. Entonces la beatificación tendría lugar en otoño.
-¿Qué recuerdos íntimos guarda del Papa tras tanto tiempo a su lado? -Siempre me impresionó verlo rezar, no sólo cuando estaba solo en la capilla. En todo momento Juan Pablo II mantuvo una relación personal con Dios. Era un hombre de Dios que oraba con Él. Esta relación también se veía perfectamente en momentos públicos, rodeado de millones de personas y de las televisiones de todo el mundo, como sucedió en Fátima. Allí permaneció el Papa durante veinte minutos rezando frente a la figura de la Virgen, arrodillado y con la cara recogida entre las manos.
-¿Cómo se explica el éxito universal de Juan Pablo II? -Por su humanidad y por su relación con el prójimo. En el Papa se veía además el enorme respeto que tenía por la dignidad de cada hombre y cada mujer independientemente de su raza, su origen o su religión. En el papa Juan Pablo II veías a un hombre que te respetaba y que representaba a Dios. Por eso se le puede definir como el Papa de la encarnación. Fue un Pontífice diferente por esa humanidad y por la particular vida que llevó.
«Si se equivocaba, pedía disculpas»
«Un Papa que no muere. La herencia de Juan Pablo II». Así se llama el último libro de Gian Franco Svidercoschi, presentado recientemente en Italia y de próxima aparición en España. «Será publicado en español antes de la beatificación», asegura. Nacido en Italia pero de orígenes polacos, Svidercoschi ha sido subdirector de «L’Osservatore Romano». Guarda en su memoria numerosas anécdotas del Papa. «Era una persona muy humilde, que pedía disculpas siempre que se equivocaba e incluso pagaba de su bolsillo las llamadas que hacía a Polonia para hablar con sus amigos».