Una monja de Nueva Jersey avanzó el sábado hacia su canonización en lo que según autoridades eclesiásticas fue la primera misa de beatificación efectuada en Estados Unidos, donde se le atribuye haber curado el ojo enfermo de un niño.

Pertenecía a las Hermanas de la Caridad de Santa Elizabeth.

La misa de beatificación de sor Miriam Teresa Demjanovich, que murió en 1927, fue oficiada por el cardenal Angelo Amato en la catedral basílica del Sagrado Corazón en Newark. La beatificación es la tercera de cuatro etapas en el trámite de la canonización.

Se atribuye a Demjanovich haber curado a un niño de degeneración macular en la década de 1960, dijo la archidiócesis de Newark. El menor, Michael Mencer, oró a la monja después de que le entregaran un mechón de ella.

Las secuelas de la enfermedad ocular comenzaron a desaparecer, según autoridades de la Iglesia católica romana.

“En un período de seis semanas, la enfermedad fue totalmente revertida”, dijo sor Mary Canavan, de las Hermanas de la Caridad, la orden a la que pertenecía Demjanovich.

Mencer, hoy de 58 años y quien vive en Nebraska, así como miembros de la familia de Demjanovich figuraron entre los centenares de miembros del clero, monjas y creyentes que asistieron a la misa de beatificación.

Mencer declaró que estaba contento de que Demjanovich reciba el reconocimiento que se merece.

“Siempre pensé que este momento tardaría 100 años”, afirmó. Mencer también recordó el momento cuando advirtió por primera vez la mejora de su vista.

“Yo caminaba y mire hacia arriba, pensé que estaría viendo hacia el sol porque primero percibí sólo la luz”, dijo. “Después logré enfocar y pensé ‘oh, es el sol, pero no me lastimó, no me vinieron las lágrimas ni nada, después miré hacia abajo de nuevo y ahí estaba un cabello”, afirmó.

Mencer dijo que regresó a su casa y entregó el cabello a su madre.

“Después me fui a jugar”, dijo Mencer. “Corrí sin entender la importancia de lo ocurrido. Solo corrí hacia la casa de un amigo”, afirmó.

El hermano menor de Mencer, Mark, dijo que le había emocionado la asistencia a la misa.

“¡Estoy muy emocionado! Es algo que hemos estado esperando durante décadas”, dijo Mark Mencer. “Mi madre mantenía la comunicación con Roma desde hace tiempo. Me alegra ver que todo haya sido tan fructífero”.

Mark Mencer, que vive en Las Vegas, dijo que tenía cuatro años cuando comenzó a mejorar la vista de su hermano.