San Fausto Labrador cuyo incorrupto cuerpo se venera en el pueblo de Bujanda, Hermandad de Campezo en la M.N. y M.L. provincia de Álava, particular protector de la fecundidad de los matrimonios y fiel custodio de los campos y frutos…” así comienza la crónica del historiador alavés del siglo XVIII, Joaquín José de Landázuri y Romarate.

Según recogen las crónicas de Landázuri , San Fausto Labrador era original de Alguaire (Lérida). Desde muy joven se dedicó a los pobres y necesitados. Se embarcó en el Mediterráneo y fue hecho prisionero por los sarracenos. Fue esclavo de un amo cruel que no dudaba en azotarle cada vez que lo encontraba rezando. Un día el amo se desmayó al ver que el instrumento de labranza realizaba la labor solo, mientras el santo oraba. A partir de esto catequizó al moro y volvieron los dos a Alguaire. Cercano a la muerte pidió a sus parientes y amigos: “después de mi muerte pondréis mi cuerpo sobre la caballería que tengo, y aquel sitio donde Dios la condujera, allí me dejaréis”. El santo debió morir hacia el año 604. Los parientes y amigos llevaron a cabo su petición, lo colocaron sobre la caballería y esta vadeó los ríos Ebro, Aragón y Ega llegando a Bujanda.