El Martes, 16 de febrero de 2010, alrededor de las 8.15 de la mañana, fui a la casa de Angelik con el fin de buscarle para ir a trabajar.

Antes de salir de casa, Angelik me pidió que ambos dijéramos una oración ante la estatua de la Inmaculada Concepción – que en muchas ocasiones había llorado lágrimas de sangre. Esta no era la primera vez que Angelik y yo habíamos orado juntos ante la estatua.

Angelik y yo entramos en su capilla y fuimos ante la estatua. En cuanto hizo la señal de la cruz, Angelik entró en éxtasis y se desplomó en una silla junto a mí. De pronto, Angelik me dijo que fuera junto a la estatua de Nuestra Señora, ya que estaba a punto de llorar sangre.

Inmediatamente me fui frente a la estatua. Mientras la miraba, yo no observé ninguna lágrima frescas de sangre, pero apenas unos segundos más tarde, en la esquina del ojo izquierdo de la estatua, surgía un delgado hilo de sangre. Al ver esta lágrima, me acerqué a Angelik que todavía estaba en estado de éxtasis. Angelik me dijo que yo iba a ser un testigo de lo que estaba ocurriendo y que iba a proclamar estos acontecimientos a todos. Cuando todo terminó, Angelik me dijo que no recordaba nada de lo que había ocurrido, salvo que había tenido una aparición de su ángel de la guarda.

Inmediatamente llamé a su esposa e hijos y justo en ese momento, el P. Hayden llegó. El había venido a la casa de Angelik para darle un recado.

Todos ellos pudieron ver las lágrimas de sangre fresca en la cara de la estatua de la Inmaculada Concepción.

Esta experiencia dejó una profunda huella en mí y aumentó mi creencia de que Dios se sirve de estos acontecimientos para que pueda crecer en la fe y me dedico más a las conversiones. Ahora que he visto este signo, me pregunto lo que voy a hacer con esta experiencia. Quiero seguir, lo mejor que pueda, todo lo que Nuestra Señora nos está diciendo en sus mensajes.

On Tuesday, 16th February, 2010, at around 8.15 a.m., I went to Angelik’s house so as to give him a lift to work.
Before leaving the house, Angelik asked that he and I would say a prayer in front of the statue of the Immaculate Conception – that on many occasions had wept tears of blood. This was not the first time that Angelik and I prayed together before the statue.
Angelik and I entered his prayer-room and went before the statue. Just as I made the sign of the cross, Angelik went into an ecstatic state and slumped into a chair next to me. At once, Angelik told me to go next to the statue of Our Lady, as it was about to weep blood.
I went straight away in front of the statue. As I looked at it, I did not observe any fresh tears of blood. Just a few seconds later, from the corner of the left eye of the statue, issued a thin trickle of blood. On seeing this tear, I went over to Angelik who was still in an ecstatic state. Angelik told me that I am to be a witness of this happening and that I am to proclaim this happening to all. When all was over, Angelik told me that he did not remember anything of what had happened, except that he had had an apparition of his Guardian Angel.
I promptly called his wife and children. Just at that moment, Fr Hayden arrived. He had come to Angelik’s on an errand. All of them could see the tears of fresh blood on the face of the statue of the Immaculate Conception.
This experience left a deep impact on me and increased my belief that God is being served by these happenings so that I may grow in faith and dedicate myself more to conversions. Now that I have seen this sign, I ask myself what I am to do with this experience. I want to follow, as best I can, all that Our Lady is telling us in her messages.