VATICANO, 09 Feb. 15 / 10:50 am (ACI).- El Papa Francisco, durante su visita en la tarde del domingo a la parroquia de San Miguel Arcángel en las afueras de Roma, alertó sobre la acción del demonio en el corazón de las personas y exhortó a todos a buscar a Jesús que es el único que cura de los males del odio, los celos y la envidia.

En respuesta a la pregunta de uno de los niños, el Obispo de Roma aludió a la guerra para asegurar que en el mundo actual “hay (guerras) en Ucrania o en África porque hay odio”.

“¿Quién es el padre de la guerra? Fuerte (niños: ‘el demonio’) Porque el diablo es el padre del odio. Es el padre de la mentira, de la falsedad. ¿Por qué? Porque no quiere la unidad. En vez Dios sí quiere la unidad. Si tienen en el corazón celos contra alguien, este es el inicio de una guerra. Los celos no son de Dios”.

El Papa dijo luego que “es triste cuando en una familia los hermanos no se hablan por una tontería, porque el demonio toma esa tontería y la hace un mundo. Luego las enemistades continúan muchas veces por años. Y se destruye esa familia: los padres sufren porque los hijos no se hablan o la esposa de un hijo no le habla al otro. Y así las envidas… los celos. Esto lo siembra el diablo. Y el único que derrota al diablo es Jesús. El único que cura de estas cosas es Jesús. Por eso les digo a cada uno de ustedes: ‘déjese curar por Jesús’”.

Por ello Francisco exhortó a generar el hábito de “escuchar la Palabra de Dios, escuchar la Palabra de Jesús en el Evangelio. Leer un pasaje, pensar un poco lo que dice, qué me dice a mí. Si no siento lo que me dice, paso a otro. Pero tener este contacto cotidiano con el Evangelio. Rezar con el Evangelio porque Jesús me predica a mí, dice con el Evangelio lo que me quiere decir”.

En la visita, el Santo Padre llevó su cercanía y apoyo a enfermos y personas sin hogar, pero también tuvo tiempo para los niños y jóvenes que dan catequesis en la iglesia. Además, confesó a algunas personas.

Según informó Radio Vaticana, a su llegada le esperaron cientos de personas que se acercaron para verle y recibir su bendición.

También ofreció algunas recomendaciones a los padres de los niños a los que pidió que nunca terminen “el día sin hacer las paces”. “Se puede pelear entre marido y mujer, pueden volar los platos, pero no es posible acabar el día sin antes haber hecho paz, al menos con un pequeño gesto”, subrayó el Papa.

Asimismo, explicó que “en un matrimonio es una cosa fea el rencor. Nunca terminen el día sin hacer las paces, al menos con un gesto”.

Uno de los grupos que realiza actividades en la parroquia son los scouts, a quienes el Papa habló de la necesidad de ir misa: “Hay alguno que dice: no voy a misa porque estoy cansado. Y yo le digo (si no vas) pierdes tú, porque al recibir a Jesús eres más fuerte para luchar en la vida”.

El Papa también reflexionó sobre los temas de la enseñanza y la sanidad, como explicación al Evangelio proclamado. En ella pidió a los fieles que se dejen sanar por Jesús ya que “todos estamos heridos”. Al mismo tiempo, dijo que “podemos enseñar la Palabra de Jesús y ayudar a sanar las heridas de los otros”.

La misa fue concelebrada por el Cardenal Vicario de Roma, Agostino Vallini, el Obispo Auxiliar para el norte de Roma, el párroco y el vice párroco, así como por dos sacerdotes colombianos que ayudan en la parroquia.

Se trata de la novena visita del Pontífice argentino a una parroquia de las afueras de Roma. Tradición que ya llevaron a cabo los anteriores Pontífices. De hecho es la tercera vez que un Papa acude a esta misma iglesia ya que Pablo VI celebró la misa de Navidad allí en 1963 y San Juan Pablo II la visitó en 1991.