Mensaje de Bergoglio: “¡Estamos en riesgo!”
En la misa de Cuaresma, el cardenal Jorge Bergoglio cuestionó “el desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos, la pobreza y la miseria, el imperio de la corrupción, de la droga asesina, de la prostitución obligada e infantil pasaron a ser moneda corriente”.

Durante la misa de Cuaresma, el cardenal Jorge Bergoglio pidió a la sociedad argentina “no acostumbrarse” a los hechos de violencia que “matan, destruyen familias y barrios, aviva guerras y conflictos”.
“¡Estamos en riesgo!”, vociferó este miércoles (17/02) el arzobispo de Buenos Aires, y añadió que “como sociedad poco a poco nos hemos acostumbrado a oír y a ver, a través de los medios de comunicación, la crónica negra de cada día; y lo que es peor, también nos acostumbramos a tocarla y a sentirla a nuestro alrededor sin que nos produzca nada o, a lo sumo, un comentario superficial y descomprometido”.
Bergoglio aseguró que “la llaga” del acostumbramiento está “en la calle, en el barrio, en nuestra casa”, y lamentó que los argentinos “como ciegos y sordos convivimos con la violencia que mata, destruye familias y barrios, aviva guerras y conflictos en tantos lugares, y la miramos como una película más”.
Tras lamentar que “el sufrimiento de tantos inocentes y pacíficos dejó de cachetearnos” como sociedad, cuestionó “el desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos, la pobreza y la miseria, el imperio de la corrupción, de la droga asesina, de la prostitución obligada e infantil pasaron a ser moneda corriente”.
“Pagamos sin pedir recibo aunque tarde o temprano se nos va a pasar la factura”, sentenció.
Bergoglio reiteró que “una de las cosas más desgastantes que nos puede suceder es caer en las garras del acostumbramiento”, al que definió “un freno, un callo que aprisiona al corazón, vamos ‘tirando’ y perdemos la capacidad de ‘mirar bien’ y dar respuesta”.
En ese sentido, advirtió que “estas realidades (…) nos gritan a cada uno de nosotros y nos hablan de nuestra limitación, de nuestra debilidad, de nuestro pecado, a pesar de que nos hayamos acostumbrado”.
“El acostumbramiento nos dice seductoramente que no tiene sentido tratar de cambiar algo, que no podemos hacer nada frente a esta situación, que siempre ha sido así y que sin embargo sobrevivimos. Por el acostumbramiento, dejamos de resistirnos permitiendo que las cosas ‘sean lo que son’, o lo que algunos han decidido que sean”, precisó.
Bergoglio afirmó también que la Cuaresma es un tiempo para “despabilarnos, pegarnos un sacudón en nuestra modorra, en nuestro andar por inercia”, al convocar a los porteños al gesto solidario cuaresmal en la arquidiócesis de Buenos Aires.
La iniciativa de este año llevará por lema “Si compartimos los bienes del Cielo ¿por qué no vamos a compartir los bienes de la Tierra?”, y lo recaudado se destinará a la realización de obras solidarias, entre otras un salón de usos múltiples en la capilla Virgen de Luján, de la Villa 31, del barrio porteño de Retiro.