En su homilía, el obispo de Roma recordó una palabras de Jesús en el Evangelio –«Bienaventurados los que construyen la paz»-, haciendo notar que no se refieren a quienes «hablan» de la paz –y todavía menos si lo hacen «de manera hipócrita o incluso mentirosa- sino a quienes crean la paz, hacen la paz».

Francisco aseguró que si uno se esfuerza en crear la paz y pedirla a Dios, realiza un descubrimiento: «Aquella persona, aquel pueblo que veía como enemigo, tiene en realidad el mismo rostro que yo, el mismo corazón, la misma alma. ¡Tenemos el mismo Padre en el cielo!».