Devoción a la Divina Misericordia

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LA DEVOCIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA

Hoy domingo, celebramos la fiesta de la Misericordia, es por eso
que os comparto esta hermosa devoción.

LA MISERICORDIA

El Papa Juan Pablo II, instituyó la fiesta de la Divina
Misericordia, que tendrá lugar el segundo domingo de Pascua. La
denominación oficial de este día litúrgico será «segundo domingo de
Pascua o de la Divina Misericordia.

Ya el Papa lo había anunciado durante la canonización de Sor Faustina
Kowalska, el 30 de abril: «En todo el mundo, el segundo domingo de
Pascua recibirá el nombre de domingo de la Divina Misericordia. Una
invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza
en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan
al genero humano en los años venideros».

Sin embargo, el Papa no había escrito estas palabras, de modo que no
aparecieron en la transcripción oficial de sus discursos de esa
canonización.

Santa Faustina, que es conocida como la mensajera de la Divina
Misericordia, recibió revelaciones místicas en las que Jesús le
mostró su corazón, fuente de misericordia y le expresó su deseo de
que se estableciera esta fiesta. El Papa le dedicó una de sus
encíclicas a la Divina Misericordia («Dives in misericordia»).

Los apóstoles de la Divina Misericordia están integrados por
sacerdotes, religiosos y laicos, unidos por el compromiso de vivir la
misericordia en la relación con los hermanos, hacer conocer el
misterio de la divina misericordia, e invocar la misericordia de Dios
hacia los pecadores. Esta familia espiritual, aprobada en 1996, por
la archidiócesis de Cracovia, está presente hoy en 29 países del
mundo.

El decreto vaticano aclara que la liturgia del segundo domingo de
Pascua y las lecturas del breviario seguirán siendo las que ya
contemplaba el misal y el rito

Cuando Dios quiere revelar un mensaje a la humanidad, no busca a los
más importantes y sabios, sino que se revela a través de los más
sencillos y humildes, que saben ser dóciles a sus inspiraciones y
gracias. Este es el caso del mensaje de la Divina Misericordia dado
a la Santa Hna. María Faustina Kowalska, religiosa polaca,
instrumento elegido y probado por el Señor.

Santa Faustina (como es conocida en el mundo entero) pertenecía a la
Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia,
conocidas como las «Hermanas Magdalenas» que se dedican a la
educación de jóvenes de bajos recursos. Vemos como el Señor empieza
a poner las piezas de su «rompecabezas de gracia», en un orden
perfecto. El revela Su Misericordia a una religiosa de la comunidad
dedicada a Su Misericordia.
Santa Faustina estuvo en varias casas de su Orden, siempre
realizando trabajos muy sencillos y desapercibidos, tales como la
cocina, el jardín, la limpieza del convento o atendiendo la puerta.
Precisamente es a esta hermana menos notoria a la que el Señor
escoge para dar al mundo entero el gran mensaje de su Misericordia
que a tantas almas ha tocado y transformado al propagarse por el
mundo entero en momentos tan críticos para la humanidad.

La imagen de la Misericordia

El 22 de febrero de 1931, santa Faustina recibió la primera
revelación de la Misericordia de Dios, ella lo anota así en su
diario: «En la noche cuando estaba en mi celda, vi al Señor Jesús
vestido de blanco. Una mano estaba levantada en ademán de bendecir
y, con la otra mano, se tocaba el vestido, que aparecía un poco
abierto en el pecho, brillaban dos rayos largos: uno era rojo y, el
otro blanco. Yo me quedé en silencio contemplando al Señor. Mi alma
estaba llena de miedo pero también rebosante de felicidad. Después
de un rato, Jesús me dijo:

Pinta una imagen Mía, según la visión que ves, con la
Inscripción : «¡Jesús, yo confío en Ti!.» Yo deseo que esta Imagen
sea venerada, primero en tu capilla y después en el mundo entero. Yo
prometo que el alma que honrare esta imagen, no perecerá. También le
prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, pero
especialmente a la hora de su muerte. Yo el Señor la defenderé como
a Mi propia Gloria.

Cuando contó esto en confesión, el padre le dijo que seguramente
Jesús deseaba pintar esta imagen en su corazón pero ella sentía que
Jesús le decía «Mi Imagen ya está en tu corazón. Yo deseo que se
establezca una fiesta de la Misericordia y que esta imagen sea
venerada por todo el mundo. Esta fiesta será el primer domingo
después de Pascua. Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran
misericordia Mía a los pecadores.»

Por orden de su confesor Santa Faustina le preguntó al Señor el
significado de los rayos que aparecen en la imagen emanando del
corazón y el Señor le respondió:

«Los dos rayos significan Sangre y Agua- el rayo pálido representa
el Agua que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la Sangre,
que es la vida de las almas-. Ambos rayos brotaron de las entrañas
mas profundas de Mi misericordia cuando mi corazón agonizado fué
abierto por una lanza en la Cruz… Bienaventurado aquel que se
refugie en ellos, porque la justa mano de Dios no le seguirá hasta
allí».
El Señor manifiesta su Corazón, y el agua y la sangre que de el
brotaron como manantial de reconciliación para todos los hombres.
Esta revelación es una continuación de la misericordia divina que
Jesús nos ofrece en la cruz y que se reveló también a Santa
Margarita María.

La Coronilla de la Misericordia

El viernes 13 de septiembre de 1935, el Señor le reveló a santa
Faustina un poderoso medio para obtener la misericordia de Dios para
el mundo. Ella lo escribe así:
En la noche, cuando estaba en mi celda, vi un Ángel que era el
ejecutor de la justicia de Dios. Estaba vestido con una túnica
brillante, su cara gloriosamente iluminada y una nube bajo sus pies.
En sus manos tenía truenos y relámpagos. Cuando vi las señales de la
ira divina, con las cuales cierto país de la tierra sería castigado
de una manera particular, imploraba al Ángel, pero noté enseguida
que mis plegarias eran impotentes contra la ira de Dios … En el
mismo momento vi a la «Santísima Trinidad», que irradiaba Majestad y
Santidad incomparables. Al mismo tiempo oí interiormente palabras,
con las cuales empecé a implorar fervorosamente por la salvación del
mundo. Y ¡Oh milagro! el Ángel era impotente contra esta oración y
no podía ejecutar el justo castigo. Las palabras con las que
imploraba la misericordia de Dios eran las siguientes: «Padre
Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad
de tu amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo por nuestros pecados
y los pecados del mundo entero. Por su dolorosa pasión, ten
misericordia de nosotros y del mundo entero.
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A la mañana siguiente, cuando entraba en la capilla, escuché estas
palabras interiormente: «Cada vez que entres en la capilla,
inmediatamente recita la oración que te enseñé ayer». Cuando había
recitado la oración, escuché estas palabras dentro de mi alma:
Esta oración sirve para aplacar la ira de Dios. La rezarás por nueve
días en tu rosario ordinario de la siguiente manera: al principio
rezarás un Padre Nuestro, una Ave María y un Credo. Después rezarás
en las cuentas grandes: «Padre Eterno yo te ofrezco el cuerpo, la
sangre, el alma y la divinidad de Tu Amadísimo Hijo y Señor Nuestro
Jesucristo para implorar el perdón de nuestros pecados y de los del
mundo entero» En los granos pequeños: «Por Su dolorosa pasión, ten
misericordia de nosotros y del mundo entero». Al final rezarás tres
veces: «Santo Dios, Santo Omnipotente, Santo Inmortal, ten
Misericordia de nosotros y del mundo entero»(474_476).

Esta es la corona que Jesús le pidió a santa Faustina introducir a
su comunidad y al mundo entero. En 1936, el Padre Miguel Sopocko
hizo imprimir esta corona (en la Editorial Cebolski en Cracovia) en
el reverso de la estampa con la imagen de la Divina Misericordia que
Eugenio Kasimierwsko pintó.
El Señor ha prometido que las almas que recen esta corona serán
abrazadas con Su Misericordia durante su vida y especialmente en la
hora de su muerte.

La Verdadera Devoción de la Divina Misericordia

Durante el retiro de octubre de 1936, Jesús le dio a Santa Faustina
indicaciones explícitas sobre lo que constituye la verdadera
devoción de la Divina Misericordia:
Hija mía si es que Yo reclamo a la gente, a través tuyo la devoción
de Mi Misericordia, debes ser tú la primera en distinguirte en esta
confianza en Mi Misericordia. Yo exijo de ti actos de misericordia,
que deben realizarse por amor a Mí. Tú debes mostrar misericordia a
tu prójimo siempre y en todas partes. No debes acobardarte ante esto
o tratar de excusarte o de dispensarte de esto. Te estoy dando tres
medios de ejercitar misericordia con tu prójimo: el primero por
obra, el segundo de palabra, y el tercero por la oración. En estos
tres grados está contenida la totalidad de la misericordia y es una
prueba de tu amor por Mí. Por estos medios una alma glorifica y da
tributo a Mi Misericordia. Si bien, el Primer Domingo de Pascua, es
la Fiesta de la Misericordia, también deben haber otro actos de
misericordia, y pido la adoración a Mi Misericordia en la
Celebración Solemne de esta festividad y la veneración de esta
imagen por medio de la cual yo concederé muchas gracias a las almas.
Todo esto como un recordatorio de la urgencia de Mi misericordia,
porque aún la fe más fuerte, sin obras no tienen valor».(742)
Las palabras con que Jesús habló a Santa Faustina al comienzo del
retiro empezaron a tener efecto. En la Fiesta de Cristo Rey,
celebrada el 25 de octubre de 1936, la hermana escribió en su
diario: «Durante la Santa Misa, estuve tan envuelta en el fuego
interior del amor de Dios y el deseo de salvar almas que no sé como
expresarlo. Sentía que estaba en llamas. Yo lucharé contra el mal,
con el arma de la misericordia. Me quema el deseo de salvar almas.
Me cruzaría todo el largo y el ancho de la tierra y llegaría hasta
el último confín, para salvar almas por medio de la oración y
sacrificio, deseo que todas las almas glorifiquen la misericordia de
Dios»(745).

Santa Faustina comprendió que debía hacerse una víctima pura de
amor, reconociendo el camino marcado por las pisadas de Jesús, el
camino del sufrimiento, de ser ridiculizada, perseguida y humillada,
todo esto debía ser su vida, aceptada por amor a Jesús y a las almas
con la única esperanza de que Jesús sería siempre su consuelo y
compañero.

La Hora de la Gran Misericordia: Las tres de la tarde
El 10 de octubre de 1937, Santa Faustina recibió instrucciones del
Señor concerniente a otro elemento principal de la devoción a la
Divina Misericordia; esto es, La Hora de Gran Misericordia:
A las tres de la tarde en punto, implora Mi misericordia,
especialmente por los pecadores; y, aunque sea por un breve momento,
sumérgete en Mi pasión, particularmente en Mi abandono al momento de
la agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para todo el
mundo. Yo te permitiré entrar en Mi dolor mortal. En esta hora, Yo
no rehusaré nada al alma que Me pida algo en virtud de Mi pasión.
(1320)

El Señor le pide a Santa Faustina, por lo menos 14 veces, que se
instituya oficialmente una «Fiesta de la Misericordia» (Diario de
Santa Faustina):

Esta Fiesta surge de Mi piedad más entrañable…Deseo que se celebre
con gran solemnidad el primer domingo después de Pascua de
Resurrección….Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y
abrigo para todas las almas y especialmente para los pobres
pecadores. Las entrañas mas profundas de Mi Misericordia se abren
ese día. Derramaré un caudaloso océano de gracias sobre aquellas
almas que acudan a la fuente de Mi misericordia.

El alma que acuda a la Confesión, y que reciba la Sagrada Comunión,
obtendrá la remisión total de sus culpas y del castigo… Que el
alma no tema en acercarse a Mi, aunque sus pecados sean como la
grana. Toda Comunión recibida con corazón limpio, tiende a
restablecer en aquel que la recibe la inocencia inherente al
Bautismo, puesto que el Misterio Eucarístico es «fuente de toda
gracia».
Nuestro Señor manifestó a Santa Faustina que en la «Fiesta de la
Misericordia» se abrían todas las compuertas a través de las cuales
fluían las gracias divinas. Gracias de conversión y perdón de los
pecados.

Domingo de la Misericordia: homilía del Papa, 2001

¿Por qué el Señor manifiesta Su Misericordia?:
Después de haber visto brevemente como el Señor manifestó a Santa
Faustina el deseo de su Corazón de que se arraigara en los corazones
la devoción a su Divina Misericordia, nos podremos preguntar ¿Por
qué? ¿Por qué el Señor en pleno siglo XX, se aparece a esta
religiosa y con insistencia le pide que se establezca esta devoción?.
Si pensamos un poco, no es una devoción nueva, ha estado siempre en
la Iglesia desde que el Corazón de Dios existe, pero de una forma
nueva el Señor presenta su Misericordia, fluyendo y derramándose en
forma de dos rayos que no tienen otro fin más que el de la
conversión y arrepentimiento del pecado. Aquí está el propósito del
Señor.
El Señor, contemplando como la humanidad en el siglo mas avanzado
tecnológicamente, se ha alejado de El, y ha caído en las garras del
pecado y de la oscuridad, quiso dar a los hombres el remedio para
salir de la fosa en la que se ha adentrado.
Jesús se le reveló a Santa Faustina cuando estaba en pleno apogeo la
Segunda Guerra Mundial, y muchas almas recibieron gracias de
conversión y de fortaleza al venerar la imagen de Jesús
Misericordioso, que se propagó rápidamente en toda Polonia, y luego
en toda Europa y el mundo.
El hombre necesita a Dios, y Dios en su Amor, sale a su encuentro
derramando los rayos de Misericordia, que tanto le costaron, porque
el precio fue que su Corazón fuese Traspasado.
El hombre de hoy necesita escuchar que hay esperanza; que Dios en su
Misericordia quiere que todos se salven pero la única condición es
el cambio de corazón; el reconocer los pecados y con profundo
arrepentimiento volver a Dios y alejarse del mal.
«La Humanidad no tendrá paz, hasta que torne con confianza a Mi
Misericordia»
La Paz es fruto de la amistad con Dios, los hombres de hoy no tienen
paz porque han tornado su corazón lejos de Dios. El Señor le dijo a
Santa Faustina que solo tendría paz la humanidad cuando se tornase a
su Misericordia; porque solo habrá paz en el corazón del hombre
hasta que se arrepienta y vuelva a restablecer su amistad con Dios
su Señor.
Oremos todos por la conversión de los pecadores, por nuestra propia
conversión y la de todos los que viven en pecado mortal. Atraigamos
a todos a la «fuente de la Misericordia» el Corazón de Jesús, y
sumerjámosles en él, para que sean liberados y sanados del pecado
que les separa del Señor y la gracia de Dios se restituya en toda la
humanidad.
«Oh Sangre y Agua que brotaron del Corazón de Jesús, como manantial
de Misericordia para nosotros…. En Ti confío».

3 pensamiento sobre “Devoción a la Divina Misericordia

  1. LILIANA

    La primera aparición fue un 22 de febrero, también la señora que recibe los mensajes de la virgen de lanus ella nació un 22-02 cuantas considencia ,el ante año pasado me regalaron en chascomus en la capilla de lurdes la estampa de jesus misericordioso desde ese dia resamos la coronilla .el año pasado fuimos a la capilla de jesus misericordioso creo que era floresta fuimos con july en familia y hermanas sobrinos hermosa la misa teníamos que ir tres domingo seguido y july tomaba la comunión bajamos las escaleras y abajo no se si me expreso bien hacian imposicion de manos .esta mañana no pude ver palpita sino seguro estaría alli cuanto sentí al enterarme justo había sacado una rosa seca de las de tu casa y le dije a jorge mira mi verili cuando escucho a bray nombrarte que casualidad igual resamos la coronilla en familia.besos

  2. MARIA DE LA PAZ

    LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA ES BELLISIMA , Y LA CANTADA AUN MAS .

    Consagración de la familia a la Divina Misericordia.

    Oh Dios Uno y Trino, fuente inextinguible de Vida que es la Luz de los hombres, Padre Creador, Hijo Redentor, Espíritu Santo Santificador!

    Nuestra familia se postra ante ti en esta hora de dificultades para implorar tu Gran Misericordia, que brota del profundo piélago de tu Amor divino, surge en el Corazón Sacratísimo de Jesús y nos llega por la mediación universal del Inmaculado Corazón de María, tu Madre.
    A tu Misericordia divina deseamos consagrar hoy nuestras personas, nuestra familia y nuestra vida para que nunca dejes de mirarnos con benevolencia.
    Mira, en primer lugar, el fondo de nuestro corazón contrito y humillado que reconoce sus errores e ingratitudes. Muéstrate indulgente ante la multitud de nuestras deudas y pecados personales y perdona la culpa y la pena que por ellos justamente hemos merecido

    Acoge compasivo, los dolores y peticiones de nuestra familia para que, unidos firmemente en un mismo corazón, seamos fieles a tus mandatos de Amor y nuestro hogar sea un remanso de paz y virtud, que refleje constantemente el modelo de tu Sagrada Familia de Nazaret.

    Atiende benigno las peticiones que hacemos diariamente por nuestras necesidades materiales y espirituales. Envíanos tu Espíritu de Luz y Sabiduría infinitas para que viendo los pequeños sucesos de cada día con ojos de eternidad, seamos siempre fieles a la vocación que asignaste a cada uno de nosotros en tus designios misericordiosos, de modo que se haga realidad el deseo de tu Sagrado Corazón de reinar en y a través de nuestra familia.

    Jesús, confiamos en ti. Te encomendamos también mediante esta consagración a todas las autoridades de nuestro país y a los pastores de tu Iglesia para que por tu Misericordia tengan la luz y fortaleza necesarias que lleve a nuestra nación según los deseos de tu Sagrado Corazón, que son de paz y no de aflicción.
    Asimismo, queremos unir en este acto, nuestra
    voluntad e intenciones a las que tuvo el Santo Padre el día 17 de agosto del 2002 en Polonia, al consagrar entonces el mundo a tu Divina Misericordia Todo esto te lo pedimos por medio del Corazón Inmaculado de María, para que haga llegar nuestra oración al Corazón Misericordioso de Jesús, en el seno de tu Trinidad Beatísima.

    Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
    Tened Misericordia de nosotros, de nuestra nación y del mundo entero
    Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
    Tened Misericordia de nosotros, de nuestra nación y del mundo entero
    Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
    Tened Misericordia de nosotros, de nuestra nación y del mundo entero.

  3. Ofir

    Gracias por esa información tan detallada y preciosa de la devoción de la Divina Misericordia, devoción que por ser relativamente nueva, no le damos la importancia que tiene, pues es una revelación directa de Nuestro Señor Jesucritso a Santa Sor Faustna, y le dice y promete cosas maravillosas. Procuremos pues incremtar el rezo de esta devoción que sin duda nos reportará gracias muy especiales.
    También agradezcp a Maria de al Paz su viersión especial dedicada al familia, pues no la conocia.

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