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NUESTRA SEÑORA DE LA ORACION

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L’Ile Bouchard, Francia
Visite el lugar de la Aparición, vea las imágenes >>>
Primera aparición, 8 diciembre,1947
Jacqueline Aubry, de doce años, su hermana Jeanette, de 7 años y su prima Nicole Robin de 10, iban de regreso a la escuela después de almorzar. Jacqueline les invitó a pasar por la iglesia a rezar. Allí reciben la primera aparición, aproximadamente a la 1PM, en la Fiesta de la Inmaculada Concepción.
Fueron al altar de la Virgen y comenzaron a rezar una década del rosario; pero no estaban aun por la mitad cuando Jacqueline, de repente, vio a una bella señora frente a ella. Estaba vestida de blanco, con las manos juntas en oración y un rosario sobre su mano derecha. A la izquierda, un ángel la contemplaba mientras le presentaba un lirio. Nicole y Jeanette también vieron la aparición.

La Señora les sonrió y Jacqueline pensó que deberían informar a alguien de lo ocurrido. Corrieron y se encontraron con Laura Croizon, de 8 años y su hermana Sergine, de 13 años. Las cinco niñas fueron al altar. Todas veían la aparición, excepto Sergine. Las otras tenían que describirle lo que veían. A la izquierda del altar de la Virgen hay un vitral de la Virgen de Lourdes, mientras que arriba había una estatua de Nuestra Señora de las Victorias (Todo está aun en la iglesia>>). La aparición estaba varios pies sobre la tierra, entre el altar y la ventana.
Las niñas describieron a una hermosa Señora, rodeada de una luz dorada. Llevaba un vestido blanco brillante con bordes dorados, una faja azul, y tenía consigo un rosario blanco. Su velo era blanco de un matiz diferente y le llegaba casi hasta los pies, aunque las niñas podían ver sus llamativos y largos cabellos rubios que le sobresalían frontalmente, en dos partes, y le llegaban hasta las rodillas. Su sonrisa era maravillosa, y ellas pensaban que su edad era aproximadamente 16 o 17 años.

El ángel, rodeado de una intensa luz blanca, se encontraba inclinado sobre su rodilla derecha en profunda contemplación, y llevaba una túnica blanca-rosada, también con bordes dorados. Al igual que la Señora, el ángel tenía ojos azules y cabellos rubios. En la mano derecha sostenía el tallo de un lirio, mientras tenía la mano izquierda colocada sobre su corazón. El ángel tenía alas blancas, también con ribetes dorados, cuyas plumas brillaban y se movían ligeramente con una “brisa” que las niñas no podían percibir. Las dos figuras se encontraban en una gruta rocosa.

La Señora se encontraba de pie sobre un bloque rectangular de piedra, decorado con una guirnalda que tenía cinco rosas de color rosado, y debajo de dicha guirnalda se encontraban las siguientes palabras inscriptas en letras doradas, de aproximadamente tres pulgadas de alto: “Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”. Esta es la invocación famosa de la Medalla Milagrosa en la aparición de Rue du Bac.

Una vez que las niñas hubieran explicado todo esto a Sergine, la Señora desapareció, y todos salieron de la iglesia. Jacqueline y Jeanette fueron apresuradamente a su casa a contarle a su madre lo que había pasado, pero ella no les creyó. Al volver al colegio, la noticia se difundió rápidamente, ya que Jacqueline volvió a relatar con entusiasmo a una de las hermanas, la Hna. Marie del Niño Jesús, que ella había visto a una bella Señora en la Iglesia, pero se preguntaba quién podría ser – ¿sería la Santísima Virgen? La Hermana creyó instantáneamente, pero temió una reacción general negativa.

El cura párroco, Fray Clovis Ségelle, y la directora, la Hna. Saint-Léon de la Cruz, acudieron al patio del colegio en ese momento, y no se sorprendieron con estos informes. Fray Ségelle manifestó que Jacqueline debió haber visto doble a través de los gruesos cristales de sus anteojos. Debido a su escasa visión y a una conjuntivitis crónica, Jacqueline tenía que usar anteojos y secarse continuamente los ojos.

Jacqueline manifestó que las otras niñas también habían visto a la Señora, y por lo tanto Fray Ségelle y la Hna. Saint-Léon decidieron cuestionarlas por separado. Cada una expuso el mismo relato, y de regreso al colegio, Jacqueline habló una vez más con la directora, quien la despidió bruscamente, y al mismo tiempo le insinuó que ella hubiera permanecido en la iglesia si la Señora era realmente tan bella como decía. Jacqueline no perdió tiempo en buscar a las otras niñas y conducirlas de vuelta al altar de la Virgen, donde fueron gratamente sorprendidas al ser recibidas por la sonriente Señora.

No obstante, cuando se arrodillaron ante ella, su expresión se volvió extremadamente triste cuando pronunció lentamente sus primeras palabras “Digan a los niños pequeños que recen por Francia, ya que su necesidad es grande.” Jacqueline, aún sin estar segura de quien era la Señora, susurró a Jeanette y a Laura pidiéndoles que preguntaran a la Señora si ella era su “Maman du Ciel”, (Madre del Cielo). Así lo hicieron, y la respuesta fue “¡Pero por supuesto yo soy vuestra Madre del Cielo!” Jacqueline preguntó luego acerca del ángel. La Señora lo miró, y el ángel se volvió a las niñas y les dijo: “Yo soy el ángel Gabriel.”

La Virgen besa las manos de las niñas
María se volvió luego a las niñas y les pidió sus manos para besarlas, inclinándose para alcanzar las manos de Jacqueline y Nicole. Pero las otras dos niñas eran mucho más pequeñas y no podían alcanzar la altura suficiente. Jacqueline las tomó, una después de la otra, y las levantó como si no tuvieran prácticamente ningún peso.

Las cuatro niñas dieron fe de la solidez y el calor de la mano de María y del contacto de sus labios. Antes de desaparecer en una nube de polvo plateado, ella les pidió que volvieran esa tarde a las cinco y al día siguiente a la una. Luego de que las niñas salieran de la iglesia, se dieron cuenta de que tenían un óvalo blanco brillante sobre los dedos, pero antes de que volvieran al colegio, estos rastros, que habían logrado mostrar a una mujer local, habían desaparecido.

Jacqueline y Nicole hablaron acerca de lo que había pasado, y después de clases las separaron y les pidieron que escribieran los relatos de sus experiencias, que coincidían. Cuando las niñas volvieron a sus casas, advirtieron que sus padres no estaban dispuestos a creerles, y solo Jacqueline pudo volver a la iglesia, para el rosario y la Bendición del Santísimo Sacramento en honor a la fiesta de la Inmaculada Concepción.

María se apareció y la llamó, pero mientras Jacqueline deliberaba si acudir o no a su encuentro, volviéndose hacia la Hna. Saint-Léon para obtener su permiso, asumiendo que ella también podía ver la aparición, la campana sonó para la Bendición, y cuando ella volvió a mirarla, la aparición se había desvanecido. Pero cuando el Santísimo Sacramento había vuelto al tabernáculo, María se apareció nuevamente.
Al día siguiente, el martes 9 de Diciembre,
a la una de la tarde, las cuatro niñas se reunieron en la iglesia, y por lo tanto se estableció el esquema general para los eventos de la semana. Ellas se arrodillaron junto al altar de la Virgen y comenzaron a rezar el Ave María, cuando repentinamente una esfera dorada brillante, de aproximadamente tres pies de ancho, provino de la pared y se desplegó como una cortina rectangular de luz plateada, sobre la cual la gruta rocosa sobresalió en relieve.

Los largos y dorados cabellos de María, que tanto habían impresionado a las niñas el primer día, estaban en ese momento escondidos bajo su velo. El ángel estaba arrodillado del otro lado, aunque las palabras escritas sobre las rocas habían cambiado. Ahora decían: “Je suis I’Immaculeéé Conception”, (Yo soy la Inmaculada Concepción). Nuevamente, se les presentaron importantes palabras de una aparición mariana previa, esta vez la de Lourdes.

Las niñas también pudieron ver partes de una palabra escrita en letras doradas sobre el pecho de María: “Ma … cat”, pero no comprendían lo que ellas significaban; sus manos tapaban la parte del medio de lo que sería revelado después como, “Magnificat”, el nombre tradicional dado al cántico de alabanza de María expresado durante la Visitación a Isabel, (Lc 1,46-55), que tuvo lugar poco después de la Anunciación.

La Sra. Trinson, quien era propietaria de una tienda de zapatos de la ciudad, se juntó luego con las niñas. La Virgen María, con una expresión seria, mostró a las niñas la cruz dorada de su rosario, y les pidió que la besaran. Jacqueline y Nicole se levantaron para hacer esto, y la Sra. Trinson se sorprendió al ver a Jacqueline repetir su hazaña del día anterior, levantando a las dos niñas más pequeñas como si fueran muñecas, tan livianas como una pluma, a fin de que ellas también pudieran besar la cruz dorada. El metal era frío a sus labios y las niñas pudieron percibir en la Virgen María una sensación de pesar.

La Virgen hizo luego una hermosa, pero muy lenta, señal de la cruz. Le llevó dos minutos completarla, y las niñas imitaron sus movimientos; la Sra. Trinson observaba todo con gran asombro. Al término de eso, María manifestó a las niñas que les comunicaría un secreto que podrían revelar en tres días, y con gran énfasis mencionó: “Recen por Francia, que en estos días se encuentra en gran peligro”. Luego, Ella pidió que el sacerdote acudiera a ese lugar a las dos de la tarde, con las niñas y una multitud, de tal modo a que todos pudieran rezar. Ella también pidió una gruta, y que su imagen y la del ángel estuvieran colocadas en ella, prometiendo bendecirles cuando así lo hicieran. Luego de eso, la aparición se desvaneció.

Fray Ségelle, no obstante, rehusó ir a las dos, y por lo tanto Jacqueline, Jeanette y Laura, con aproximadamente otros veinte niños, y treinta adultos, se reunieron en la iglesia. Luego de que hubieran rezado diez Ave Marías, la Virgen y el ángel se aparecieron como antes, proveniendo de un círculo dorado. Ella pidió himnos y oraciones, antes de decirles que volvieran cada día a la una de la tarde, hasta que todo hubiera terminado. A las cinco y treinta, Fray Ségelle informó al arzobispo acerca de los eventos del día. Ese mismo día, para sorpresa general, los comunistas decidieron cancelar su huelga general.
En el tercer día, el miércoles 10 de Diciembre,
ciento cincuenta personas esperaron en la iglesia la siguiente aparición de María. De pronto, la Virgen se hizo presente, y de nuevo solicitó una versión cantada del Ave María, antes de pedir a las niñas que le besaran la mano. La multitud, al igual que la Sra. Trinson, se sorprendió al ver a la frágil Jacqueline repetir su hazaña de levantar a las dos niñas más pequeñas.

Curación milagrosa de la vista
La madre de Jacqueline le dijo a su hija que pidiera un milagro de tal modo a que todos pudieran creer, a lo cual María respondió: “No he venido aquí a hacer milagros, sino a decirles que recen por Francia. No obstante, mañana tú verás claramente y no necesitarás más usar anteojos”.

Luego, María dijo a las niñas que les iba a contar un secreto, y que debían prometer no revelarlo. Ellas accedieron a esto, y, luego del secreto, la Virgen les pidió que regresaran al día siguiente a la misma hora, antes de desaparecer en la esfera dorada. Esta aparición había durado aproximadamente un cuarto de hora. Como en el caso de otras apariciones auténticas, las niñas no pudieron ser persuadidas, de ninguna manera, a revelar el secreto.
Naturalmente, la gente deseaba saber cual había sido la respuesta al pedido de un milagro, y las niñas comentaron que María había dicho que a partir del día siguiente, Jacqueline vería claramente y no necesitaría usar anteojos. A las cinco de la tarde, Fray Ségelle entrevistó a Jacqueline, y menospreció la idea de que sus ojos, que realmente se encontraban en una condición terrible, pudieran mejorar de un día para otro.

Los padres de Jacqueline se encontraban en un dilema; ellos eran católicos no practicantes y su padre estaba enfadado por ciertos comentarios con respecto a su hija. Pero la transparente sinceridad de su hija mayor lo había impactado profundamente. Tendrían que esperar y ver lo que ocurría a la mañana siguiente.
Cuarto día
Jueves 11 de diciembre. Cuando Jacqueline se despertó, pudo abrir los ojos sin ninguna dificultad y tenía una visión normal. Llamó a sus padres con gozo, quienes se sobrecogieron de alegría al ver que los ojos de su hija fueron curados tan milagrosamente. Su padre acudió rápidamente a buscar al Fray Ségelle, quien exclamó al ver a Jacqueline: “¡Entonces es verdad que Ella ha descendido y ha estado entre nosotros!” El padre contactó inmediatamente con el arzobispo y se le pidió que estuviera presente en la siguiente aparición.
Hacia la una de la tarde la difusión de este milagro había garantizado una iglesia repleta. La Virgen María apareció y pidió que cantaran el Ave María, entonces preguntó: “¿Rezan por los pecadores?” Ellas respondieron que sí lo hacían, y les pidió que rezaran todos juntos diez Ave Marías, pero ella solamente rezaba la primera parte de cada oración, el mensaje del ángel Gabriel, y no la segunda parte.

Jacqueline le pidió que sanara a la gente por quien las niñas habían pedido, a lo cual la Virgen respondió que ella prometía que habría “felicidad en las familias”. Antes de irse la Virgen preguntó de nuevo acerca de la gruta. Después de esto, las niñas fueron cuestionadas por separado en la sacristía.
El quinto día
El viernes 12 de Diciembre, trescientas personas se encontraban en la iglesia para el encuentro de la una de la tarde. Cuando María apareció, las niñas pudieron ver algo nuevo: la Señora llevaba puesta una “corona” hecha de doce rayos brillantes, cada uno de aproximadamente un pie de largo, dos azules y angostos en el centro y cinco más anchos a cada lado, de color rojo, amarillo, verde, rosado y rojo-marrón.

Esta vez, la Virgen tenía las manos colocadas más abajo, por lo tanto se podía leer la palabra “Magnificat”. Las niñas pensaban que la corona se asemejaba a un arco iris. Luego, Ella les pidió que cantaran el Ave María, antes de pedirles que rezaran, como en el día anterior, diez Ave Marías. Luego de esto, ella dijo: ¿”Rezan por los pecadores?” a lo cual respondieron “Si, Señora”, y luego ella continuó: “Bien, sobre todo recen mucho por los pecadores”. Jacqueline le pidió un milagro, pero María repitió su afirmación previa de que Ella no había venido para hacer milagros, sino para pedir oraciones por Francia. Luego de rezar otra decena del rosario, desapareció y de nuevo se les hizo preguntas a las niñas acerca de lo que habían visto y oído.
El sexto día
El sábado 13 de diciembre, quinientas personas se encontraban en la iglesia a la una de la tarde, cuando la Virgen se apareció de nuevo, pero esta vez sin la corona. María pidió nuevamente oraciones, invocaciones e himnos, mientras Jacqueline repetía su pedido de un milagro, para escuchar la respuesta, “Más adelante”. Luego, después de más oraciones e invocaciones, la Virgen les dijo que Ella se aparecería al día siguiente por última vez. De nuevo, las niñas fueron interrogadas posteriormente.
Séptimo y último día de las apariciones,
El domingo 14 de diciembre, L’lle Bouchard estaba repleta de peregrinos y en la iglesia de St. Gilles, una multitud de la rebasaba, habiendo aún más personas en su exterior. Mientras esperaban a las niñas, la gente rezaba el rosario – muchos no habían rezado en años.

Una vez más, María y el ángel visitaron a las niñas en una aparición que duró aproximadamente media hora. De nuevo la Virgen pidió oraciones e himnos, luego de los cuales Jacqueline leyó algunos mensajes que se le había dado, incluyendo uno de la Hna. Marie que decía: “¿qué debemos hacer para consolar a nuestro Señor por el sufrimiento que los pecadores le producen?” La respuesta fue: “Recen y hagan sacrificios”. Luego de más oraciones e invocaciones, María pidió que la gente cantara el Magnificat, y Fray Ségelle les hizo participar a todos en esto. Luego, Ella volvió a enfatizar la necesidad de rezar por los pecadores.
El rayo de luz milagrosa

Dándose cuenta de que la aparición pronto se terminaría, Jacqueline le pidió a la Virgen que diera alguna prueba de su presencia, a lo cual María respondió con una sonrisa: “Antes de partir, enviaré un rayo brillante de luz solar”. Luego, comenzó a bendecir a la multitud. En ese momento un misterioso rayo de luz solar penetró a través de la ventana suroeste del coro, iluminando el punto preciso de la aparición. El rayo creció en intensidad cubriendo un área mayor y forzando a aquellos que se encontraban cerca del altar de la Virgen a cubrirse los ojos. Los afectados también mencionaron el calor de este rayo. Las niñas estaban de espaldas a la luz, pero los afectados estaban colocados de tal forma en que podían ver sus rostros, y las flores que sostenían, se veían iluminadas suavemente por centelleos y luces de colores, como si se hubieran producido por una reflexión proveniente del interior de la gruta.

Este rayo de luz solar era inexplicable en términos naturales, ya que la luz solar normal no se expande como un abanico a partir de un único punto -para que esto ocurriera, el sol hubiera tenido que estar situado virtualmente fuera de la ventana. Además, este rayo, dado su punto de entrada, debió haber sido bloqueado por algunos de los pilares ubicados en la zona del coro. Asimismo, pruebas posteriores demostrarían que era físicamente imposible que un rayo normal de luz solar hubiera iluminado esa parte de la iglesia en el día invernal en cuestión, y por lo tanto nos encontramos en presencia de un milagro.
Al terminar el fenómeno, Fray Ségelle dio a los presentes, varios de los cuales se encontraban llorando, la Bendición con el Santísimo Sacramento, y una vez más las niñas fueron minuciosamente examinadas. Ellas afrontaron muchos más cuestionamientos durante los meses siguientes por parte de los curiosos, y muchas otras pruebas hasta que tuvo que intervenir la policía, pero ellas permanecieron fieles a su testimonio.
Reconocimiento eclesiástico
El obispo autorizó la construcción de una gruta, luego del pedido de la Virgen, y también permitió peregrinaciones a la iglesia. El culto de Notre-Dame de la Prière, “Nuestra Señora de la Oración”, ha sido reconocido, y dicho reconocimiento fue reafirmado en Noviembre de 1988 por Monseñor Honoré, arzobispo de Tours, en una carta publicada en el boletín de la parroquia de L’lle Bouchard.

Varias investigaciones eclesiásticas se realizaron con respecto a las apariciones, siendo la más importante la del Vicario General de la diócesis, Monseñor Fiot.
Sucesivos arzobispos de Tours han permitido la habilitación de una gruta, la colocación de ciertas imágenes de María y el ángel en la iglesia de San Gilles, y la autorización de las crecientes peregrinaciones a L’lle Bouchard. Asimismo, el teólogo francés Fray Vernet, publicó un extenso estudio favorable a las apariciones en 1992.

Lamentablemente, luego de retirarse Fray Ségelle, hasta la primavera de 1998, una serie de sacerdotes que no favorecían a las apariciones estuvieron a cargo de la parroquia, y esto retrasó la aprobación oficial.
El 8 de diciembre del 2001 el Arzobispo de Tours, André Vingt-Trois, dio su aprobación oficial a las apariciones >>>.
Traducción del inglés, Teresa Galiano.

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ago 15

Asunción de la Santísima Virgen María

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Con la Asunción de la Virgen María se manifiesta la creencia de que el cuerpo y alma de la Virgen María fueron llevados al cielo después de terminar sus días en la tierra.…
Este traslado es llamado Assumptio Beatæ Mariæ Virginis (Asunción de la Bienaventurada Virgen María).
La Iglesia Católica ha celebrado esta fiesta en honor de la Virgen María, en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde el siglo VII, celebrándose el 15 de agosto.
La primera referencia oficial a la Asunción se halla en la liturgia oriental; en el siglo IV se celebraba la fiesta de “El Recuerdo de María” que conmemoraba la entrada al cielo de la Virgen María y donde se hacía referencia a su asunción; esta fiesta en el siglo VI fue llamada la Dormitio o Dormición de María, donde se celebraba la muerte, resurrección y asunción de María. El emperador bizantino Mauricio decretó que la fiesta se celebrara el 15 de agosto en todo el imperio.
Otro testimonio que evidencia la celebración la da San Gregorio de Tours quien en su obra “De Gloria Martityrum” señala que esta fiesta la celebraban en Jerusalén al final del siglo VI.
Los relatos apócrifos sobre la asunción de María aparecen aproximadamente desde el siglo IV y V, apareciendo en el oriente bizantino el “Libro de San Juan Evangelista (el Teólogo)” y en diversas homilías y escritos de los oradores orientales, como Juan de Tesalónica, Juan de Damasco, San Andrés de Creta, San Germán de Constantinopla.
En occidente, la doctrina de la Asunción de María no fue desarrollada sino hasta el siglo XII donde aparece el tratado Ad Interrogata, atribuido a San Agustín, el cual aceptaba la asunción corporal de María. Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos se declararon en su favor.
Por su parte, en la Basílica Menor de Santa María de Elche se celebra todos los años durante las fiestas en honor a la Asunción de la Virgen María una representación lírico-teatral en la que se reflejan diversas tradiciones procedentes de los relatos apócrifos. El Misteri d’Elx, gozó de tal reconocimiento que ya en 1632 Urbano VIII a través de una Bula le exime de la prohibición de representar obras teatrales en el interior de las iglesias que había acordado el Concilio de Trento.
Benedicto XIV señaló la doctrina de la asunción como pía y probable pero sin señalarla aún como dogma.

FUNDAMENTO DEL DOGMA DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARIA
En 1849 llegaron las primeras peticiones al Vaticano de parte de los obispos para que la Asunción se declarara como doctrina de fe, estas peticiones aumentaron conforme pasaron los años. Cuando el Papa Pío XII consultó al episcopado en 1946 por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae, la afirmación de que fuera declarada dogma fue casi unánime.
Así el 1 de noviembre de 1950 se publicó la bula Munificentissimus Deus en la cual el Papa, basado en la Tradición de la Iglesia Católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y por el consenso de los obispos del mundo como “Magisterio Viviente”, declaraba como dogma de fe católica la doctrina de la Asunción de la Virgen María:
“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”.
El Papa Pío XII presentó varias razones fundamentales para la definición del dogma:
La inmunidad de María de todo pecado: La descomposición del cuerpo es consecuencia del pecado, y como María, careció de todo pecado, entonces Ella estaba libre de la ley universal de la corrupción, pudiendo entonces, entrar prontamente, en cuerpo y alma, en la gloria del cielo.
Su Maternidad Divina: Como el cuerpo de Cristo se había formado del cuerpo de María, era conveniente que el cuerpo de María participara de la suerte del cuerpo de Cristo. Ella concibió a Jesús, le dio a luz, le nutrió, le cuido, le estrecho contra su pecho. No podemos imaginar que Jesús permitiría que el cuerpo, que le dio vida, llegase a la corrupción.
Su Virginidad Perpetua: como su cuerpo fue preservado en integridad virginal, (toda para Jesús y siendo un tabernáculo viviente) era conveniente que después de la muerte no sufriera la corrupción.
Su participación en la obra redentora de Cristo: María, la Madre del Redentor, por su íntima participación en la obra redentora de su Hijo, después de consumado el curso de su vida sobre la tierra, recibió el fruto pleno de la redención, que es la glorificación del cuerpo y del alma.
La Asunción es una señal y promesa de la gloria que nos espera cuando en el fin del mundo nuestros cuerpos resuciten y sean reunidos con nuestras almas.

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ago 14

La Copa del Mundo fue ofrecida a la Virgen de Guadalupe

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México D.F. (México), 13 document.write(meses(8)); Ago. 10 (AICA)

El presidente de la RFEF, Ángel María Villar Llona, ofreció la Copa a la Virgen del Guadalupe

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ofreció el trofeo de la Copa del Mundo conquistado en julio en Sudáfrica ante la Virgen de Guadalupe en la Basílica de la Villa en la capital mexicana.

La información, que fue difundida por las agencias ACI Prensa y Europa Press, señala que en un emotivo acto, el presidente de la RFEF, Ángel María Villar, ofreció el trofeo ante el vicario general de la arquidiócesis de México, monseñor Diego Monroy Ponce, cumpliendo con la promesa dada en su última visita a México. Los dirigentes españoles estuvieron acompañados por el presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, Jacinto Desio de María, y otros miembros de su equipo.

En su homilía, monseñor Monroy Ponce destacó los valores humanos que el deporte, que es un vehículo de creación de fuerzas espirituales, genera en la sociedad universal. “No se trata sólo del triunfo sino de la espiritualidad que implica un esfuerzo de esta dimensión”, afirmó.

“Nos sentimos muy felices de que la Real Federación Española de Fútbol haya cumplido con su deseo ante la Morenita del Tepeyac, la madre de todos. No olviden que, cuando se reunió con el ‘indiecito’ Juan Diego le dijo con claridad: ‘Soy madre tuya’, lo que la convierte en madre de todos en esta mezcla de culturas, la indígena y la española”, añadió.

La basílica se llenó de numerosas personas que quisieron sumarse al acto, seguidores del fútbol y amantes de lo español que vitorearon cada instante de la celebración.

“Siempre que he venido a México he visitado la Basílica. Cuando vine a firmar el acuerdo para el partido ante México escuché Misa y solicité una cosa, ¡ser campeón del mundo!, soy un egoísta, esas cosas no se piden y la madre de Dios me lo ha concedido”, señaló Villar.

La Virgen de Guadalupe se le apareció a un campesino de nombre Juan Diego en 1531, pocos años después de la llegada de los conquistadores españoles, en lo alto de un cerro donde antes había un templo dedicado a una diosa azteca.

Después de que Juan Diego le contase a un obispo su visión, la imagen de la Virgen apareció más tarde en su capa, de acuerdo al relato. Este hecho convirtió a México al catolicismo y el indiecito fue canonizado por el papa Juan Pablo II en 2002.+

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ago 13

Invitación al día internacional de oración para el triunfo del Corazón Inmaculado de María

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Viernes 13 Agosto 2010

Apostolado de la Divina Misericordia
1. Vorsitzender: Werner Ehl Nalbacher Straße 135 66763 Dillingen – Saarland
Tel.: 06831 / 78207 Fax: 06831 / 4996754 Dir. Esp : Padre Dominique Gastineau
E-Mail: werner_ehl@web.de

Queridos hermanos y hermanas en Cristo.
Queremos invitar a todos los hijos y hijas de María a unirse espiritualmente al gran día de oración de Marpingen, el dia 13 de agosto. Será un día internacional de oraciones para el triunfo de su Corazón Inmaculado en el cual se consagrará Alemania, España, América Latina y el mundo entero a su Corazón Inmaculado, a las 12:00 del mediodía. (renovaremos esta consagración el 15 de agosto también al mediodía).
Somos los protagonistas de esta gran batalla que se desarrolla en el cielo entre la Santísima Virgen María y Satanás, nuestro adversario, el autor de todos los males de este mundo: (Apoc12,1: Una señal grandiosa apareció en el cielo: ¡una mujer revestida del sol!..3 una segunda señal apareció: un enorme Dragón rojo fuego… 7 entonces, hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron contra el Dragón. Durante esta gran batalla nuestra Madre celestial nos invita una vez más a tomar nuestro refugio en su Corazón Inmaculado: ¡Vengamos a Ella!
Queremos confiarnos especialmente a Ella en estos tiempos tan difíciles en los cuales el adversario desea destruir los fundamentos de la Iglesia. Tenemos , sin embargo, la firme esperanza de la promesa de Jesús: “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16,18) así como aquélla que nos diò María en Fátima, “¡al final mi Corazón Inmaculado triunfará!”
En esta hora, nuestra Madre celestial nos está muy cercana. ¡Es en esta hora que Ella quiere personalmente intervenir! Su Corazón Inmaculado es el gran regalo del Padre celestial a toda la humanidad. ¡Nos llama a la confianza, a una confianza total y pide a continuación que todos puedan consagrarse a su Corazón Inmaculado! A través de nuestro total abandono nos dará la salvación: la salvación del error de este mundo y la salvación eterna. Nos la dará a través de su intercesión maternal: “una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión los dones de la eterna salvación. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que peregrinan y se debaten entre peligros” (Lumen Gentium 62), Ella impedirá que caigamos en el pecado especialmente si rogamos diariamente el rosario con mucho amor en el corazón, así seremos protegidos y defendidos por Ella.
Cada uno debe consagrarse con su familia a su Corazón Inmaculado y muchos de sus hijos realizarán esta consagración también por medio de santos sacerdotes; es una vacuna que nos ofrece la Madre celestial para salvarnos de la epidemia del ateísmo que perjudica a tantos de sus hijos llevándoles a la muerte espiritual.
Queremos hacer aún más para confortar a nuestra Madre celestial; queremos reunirnos muchos en Marpingen y ofrecer para su triunfo este día entero de oración (13 agosto) en comunión espiritual con todos los devotos de Maria esparcidos por todo el mundo, especialmente en España y toda América Latina. Por tal motivo, a las 12:00 del mediodía, les pedimos que todos sus niños se unan espiritualmente en este gran día, consagrando a su familia, a su ciudad, a su país y al mundo entero al Corazón Inmaculado de nuestra Santa Madre, morada del Espiritu Santo, para que el mundo pueda, una vez más, ser salvado por su intercesión maternal.
En este año queremos también seguir el llamado del Santo Padre para la renovación de la Iglesia: durante un año y por cada viernes reforzar la adoracion eucarística, el ayuno y la Santa Confesión. Pediremos también que nuestra Madre, como la mediadora de todas las gracias, perfeccione por sus méritos maternales todos nuestros rezos y acciones y los multiplique sin límite para el bien de toda la humanidad.
Tomando el ejemplo de María queremos también consagrarnos completamente a Dios Padre para realizar en todo su Divina Voluntad y adquirir así una gran esperanza. Queremos crecer en la confianza hacia Él. Mediante las novenas a Dios Padre queremos especialmente suplicarle que se vaya extendiendo la adoración del Santo Sacramento y que este día internacional de oración se vaya difundiendo en el mundo entero y que todos los fieles que la Virgen María llamará a Marpingen puedan corresponder a este llamado y que sean en un número cada vez mayor; por lo tanto, si ustedes ayudan a difundir esta unión de oraciones a todos sus conocidos, serán un gran apoyo al plan de nuestra Madre celestial.
Hagan una gran exhortación en este día internacional para que se unan en oración por el triunfo de su Corazón Inmaculado, asistiendo a la Santa Misa con la comunion de reparación y a la adoración, rezando los misterios del Santo Rosario y la consagración; y en la tarde, la hora de la Divina Misericordia (o el Vía Crucis)
Que la Santisima Virgen María nos cubra bajo su manto materno y nos ayude a vivir siempre más profundamente el amor trinitario de Dios y multiplique sus bendiciones maternales sobre todos aquellos que se unirán para el triunfo de su Corazón
Sábado 24 julio, iniciar la primera octavaria en honor de Dios Padre
Jueves 4 Agosto, iniciar la segunda octavaria en honor de Dios Padre para preparar el gran dia de oración internacional.

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA
(que haremos los dias 13 e 15 de Agosto 2010 a las 12 del dia )
(tomada del Papa Pío XII)

¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante tu Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de tu maternal Corazón.
En esta hora trágica de la historia humana, a Ti, a tu Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia , cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.
Que te conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.
Tú, oh Madre de misericordia, impétranos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, ruega por nosotros y da al mundo en guerra la paz por que suspiran los pueblos, la paz en la verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo. Dale la paz de las armas y la paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el Reino de Dios.
Concede tu protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la paz y haz que brille para ellos el sol de la verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.”
Da la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que encomendamos en esta consagración de hoy. Obtén paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contén el diluvio inundante del neopaganismo, fomenta en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.
Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de Tu Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en El todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Ti, a tu Inmaculado Corazón, para que tu amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, te proclamen Bienaventurada y entonen Contigo, de un extremo a otro de la tierra, el eterno Magníficat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, sólo en el cual pueden hallar la Verdad , la Vida y la Paz. Amén

ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA
(Para hacer la Comunión de reparación a su Corazón Inmaculado)

¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas! Aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres. Terminar con las siguientes jaculatorias:
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
Avemaría, Padrenuestro y Gloria por las intenciones del Papa

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ago 12

Mística, filósofa y abadesa: Santa Hildegarda de Bingen ya tiene película

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MADRID- El 27 de agosto se estrena en las pantallas españolas la película alemana «Visión», sobre la santa abadesa medieval Hildegarda de Bingen, una figura que ha interesado a los historiadores, musicólogos y teólogos por igual, y también a feministas y gentes con intereses espirituales «alternativos».
Santa Hildegarda es presentada a menudo como una mujer líder en una época en que las mujeres veían muy reducido su campo de acción. Además, la santa, que escribe a menudo sobre sus experiencias místicas, tiene también un discurso científico y filosófico respecto a muchos aspectos del saber de su época, combinando fe y razón. Benedicto XVI ha comparado en ocasiones a esta poetisa, política y compositora musical con otras grandes figuras femeninas medievales, como Santa Catalina de Siena. La película, que se estrena en nuestro país el 27 de agosto y ha sido dirigida por la cineasta alemana Margarethe Von Trotta, dura casi dos horas y recoge las visiones místicas de la santa abadesa, su choque con las autoridades de su época y la confianza que gozó por parte del Papa, que desde un principio la creyó y le permitió publicar sus visiones. La película está protagonizada por Barbara Sukowa y Heino Ferch.

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