“Acercarnos a Belén”

Estamos a las puertas de la Navidad y queremos acercarnos a Belén con el corazón descalzo…

Como lo hicieron Maria y José en la noche; como los Ángeles, los pastores y los Magos de Oriente…

Queremos dejarnos asombrar por la pequeñez de Dios, que se hace promesa cumplida, para Simeón y Ana…

¿Como llegamos a las puertas de Belén?

Como Maria: Con una promesa a punto de cumplirse -Feliz de Ti…- ya darse a luz?

Como José: Con una misión nueva, en donde mis planes quedan de lado para adherir con humildad al proyecto de Dios para mi?

Como los Ángeles: Que tienen que anunciar a los pastores, que Dios es feliz en lo pequeño, pobre e indefenso?

Como los pastores: Que se dejaron asombrar por la Buena Noticia y creyeron lo que se les anunciaba y fueron a ver…

Como los Magos de Oriente: Que siguiendo una “estrella”, descubrieron al Sol y ofrecieron sus “dones” con humildad y sencillez…

Les dejo este texto de la hna. Dolores Aleixandre, RSCJ:

* Acércate1 a Belén a escuchar ese “evangelio” que se te anuncia también a ti, esa gran noticia que cada ser humano puede repetir con asombro: “Me ha nacido un Salvador”.

Recuerda lo que dice S. Ignacio: “Todo esto por mí”. Atrévete a pensar que tú has provocado la encarnación.

* Acércate a Belén a escuchar para que esa “música”, que fue “la banda sonora” de Jesús, vaya haciéndose también la banda sonora de tu vida y, cada vez más, tu interés, tu atención, tu deseo, tu decir y tu hacer vayan coincidiendo con los de Jesús en su pasión por el Padre y por el Reino.

* Acércate a Belén a dejarte querer, a aceptar que estén dirigidas también a ti las palabras que oyeron los pastores: “Paz a los hombres a quienes ama el Señor”.

Siéntete envuelto en esa complacencia de Dios, experimenta la alegría de “caerle bien”, de ser objeto de su amor gratuito, de no necesitar “hacer méritos” para conseguir ese amor porque lo propio de la gracia es ser absolutamente inmerecida y desbordar cualquier expectativa por nuestra parte. Consiente a ese amor torrencial y envolvente de Dios que se nos regala en Jesús y deja que brote en ti una urgencia agradecida de responder a ese amor.

* Acércate a Belén a recibir esa gran alegría que es para todo el pueblo: imagina tu vida como comunicación y contagio de ese gozo destinado a llegar a todos. Siente sobre ti la fuerza del Espíritu que te envía “a dar la buena noticia a los pobres…”(Is 61,1)

“Cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían: “Vayamos a Belén a ver lo que ha sucedido y nos ha comunicado el Señor. Fueron aprisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre”.

El anuncio del ángel ha movilizado en ellos todo su deseo y su búsqueda y han ido “aprisa”, obedeciendo a una palabra que les señalaba como lugar de encuentro aquél que nunca hubieran imaginado.

* Acércate a Belén a mirar y a asombrarte, a transformar la imagen que tienes de Dios: “Dios es este niño”. “La comunicación de Dios se ha hecho debilidad humana y ha plantado su tienda entre nosotros” (Jn 1,14)

* Acércate a Belén a tocar la debilidad de Dios, a experimentar cómo, en medio de la hostilidad de un mundo que se cierra a recibirle, Él hace presente su ternura, su accesibilidad total en el cuerpo de un niño que se pone en nuestras manos. Hazte consciente de que cada vez que tocas tu propia debilidad o la de tus hermanos, estás aprendiendo a tocar la debilidad de Dios.

Y que en esta nueva Navidad, podamos acercarnos a Belén con corazón de niño, que todo lo espera y lo cree…

Y con corazón de abuelos y abuelas, que saben por experiencia que Dios tiene sus tiempos y signos para mostrarnos renovadamente su amor…

Con mi cariño y oración. Les deseo una muy Feliz Navidad!!

hna. Marta Irigoy

misionera diocesana

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