Estoy en un lugar de playa donde acudo a misa cada mañana; los que vamos necesitamos hacerlo y da gusto unirnos cada dÃa en la santa Misa. A veces al ir a comulgar no siento la libertad de Buenos Aires o de mi grupo de oración de Madrid, en que lo hago de rodillas; siento que hace falta apertura aún; no soy quien para decirlo pero sà me permito opinar pues es una reliquia antigua de una España clásica y que debe evolucionar y abrirse a Dios y a la comunión espiritual. Pienso que la JMJ va a ayudar mucho a abrir nuestros brazos.Este tema lo tocaré mañana.
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Para mà es el momento más deseado de la misa y también influye mucho cómo la reciba y quién me entregue a Cristo.
El último dÃa en Buenos Aires fui a recibirla de manos del Padre Eduardo y lloraba en la fila conforme me iba acercando…ya no lo volverÃa a hacer por un tiempo..el jueves en mi grupo de oración la recibà del Padre Carlos, que fue quien me dirigió mucho tiempo y con quien aprendà a volar y a ser libre para Dios; me gusta porque me arrodillo y la recibo en las dos especies y sobre todo su mimo al darnos a Jesús vivo y sacramentado.
Hoy en misa en Santa MarÃa de Caná, elegiré las manos ( son muchos sacerdotes y ministros) que quiero me den el maná que necesito para aguantar cada dÃa hasta el siguiente en que pueda volver a comulgar.
Feliz dÃa de San Ignacio de Loyola.
Amén+

Cada vez que me acerco a recibir a Jesús en la santa Comunión. Mi cuerpo avanza hacia el altar en profunda emoción. Cuando entra en mÃ, me inunda de amor y me llena de gozo; siento cómo riega mi sangre con la suya. Amén+
Nada me gusta más que escuchar esta canción después de la meditación tras la Comunión.
Dice algo asà como: “majestad, adoro tu majestad..Cristo murió y resucitó y de reyes es rey..alabad, glorificad el nombre de Cristo..”..ahà es cuando siento que es el Rey.
Poder comulgar; lo deseo y ansÃo. Como vivo alejada y no tengo aún coche, no puedo recibir a Jesús a diario y me falta todo. Ofrezco mucho por perder mis hábitos diarios; muchas veces me dan ganas de llorar de pena; tampoco rezo como antes; no tengo tiempo ni sobre todo el poder parar; es un sacrificio muy grande pues me produce ansiedad. Ya hoy te recibo Dios mÃo; hay una canción que dice “cada vez que te recibo señor, algo grande pasa en mÃ..”