Petición de la Virgen en Prado Nuevo y en Garabandal.
Pues bien, me parece de extremo interés la noticia de que el Papa ha recibido en Roma ayer a Putin. Dice así:

El encuentro en el Vaticano podría tener consecuencias incluso en las relaciones entte la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa
25 de Noviembre 2013

Hoy por la tarde, el presidente ruso Vladimir Putin se reunirá con Francisco. No es su primera visita al Vaticano (Putin fue recibido por Juan Pablo II en 2000 y en 2003, y por Benedicto XVI en 2007), pero hoy el escenario ha cambiado, con el “Papa del fin del mundo”.

Para el Kremlin, la audiencia tiene “un significado particular”, después de la objetica sintonía que se verificó en los últimos meses entre la Santa Sede y Rusia al afrontar la crisis siria, defendiendo la vía pacífica y diplomática en contra de la intervención militar occidental para llegar a la destrucción de las armas químicas del régimen de Assad.

Francisco, que escribió una carta a Putin en septiembre, a pocos días del G20 de San Petersburgo, reconoce el papel de Moscú a nivel internacional y sus aportes para la solución de los conflictos. Por su parte, el líder ruso ha mostrado interés al presentarse como protector de los cristianos en el Medio Oriente. Los temas que serán afrontados en la entrevista de hoy serán, sobre todo, la situación internacional, Siria, Irak y la Tierra Santa; Putin quiere agradecer a Francisco por el compromiso de la Santa Sede a favor de las comunidades cristianas amenazadas por el fundamentalismo.

Pero el primer encuentro entre el Papa argentino y el presidente ruso podría también tener consecuencias en las relaciones entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa rusa. La perspectiva de un encuentro entre Francisco y el Patriarca de todas las Rusias, Kirill, se hace cada vez más tangible, tanto por la provenciencia del nuevo Papa como porque ha subrayado, desde que comenzó su Pontificado, que es el Obispo de Roma, insistiendo en la necesidad de que la Iglesia católica aprenda la colegialidad de los ortodoxos.

Un Papa menos identificado con el Occidente y menos identificable con las estrategias de proselitismo católico en tierra rusa podría acceder con mayor facilidad a Moscú. El “ministro del Exterior” del patriarcado ruso, Hilarion Alfeyev, explicó hace pocos días que “en este momento no se está hablando todavía de una visita a Rusia del Pontífice, sino de la posibilidad de un encuentro entre el Papa y el Patriarca de Moscú y de todas las Rusias en un país neutro”. Mientra tanto, Kirill, al recibir a una delegación guiada por el cardenal de Milán, Angelo Scola, dijo que “nunca como ahora nuestras Iglesias han tenido tantas cosas en común”, manifestando su aprobación del actuar de Francisco y esperando que “nuestros desencuentros históricos dejen de tener un papel crítico”.

Por el momento, Putin no ha renovado la invitación al Papa para que visite Moscú, que en 1989 el entonces presidente Michail Gorbachvo había enviado a Juan Pablo II. Muchos esperan que la situación cambie y que el presidente colabore para favorecer una posible visita. Hay que recordar que los ortodoxos rusos no quieren ser percibidos como vinculados al poder político ruso, y Kirill no pretende delegar a Putin decisiones en este sentido.

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