23-06-00

J. No te preocupes por nada más. Yo sé acomodar las cosas.
Ya sabes: Yo no fallo. Te conté Mi historia de Amor, hace tiempo que vengo contándotela,
¿y todavía no comprendes?

F. Sí, pero no me contaste que iba a sufrir tanto.

J. Sufres por el apego a las cosas.

F. ¿El querer tener los muebles en condiciones te parece un apego?

J. Si te quita la paz y se vuelve una preocupación: sí. Es un apego.
Deja que Yo armonice tu vida, tu casa, tu tiempo, tu familia.

F. Entonces me cruzo de brazos y tomo mate.

J. Es el martirio del Amor Hermoso, déjate amar y el mundo me amará. ¿No comprendes lo que quiero hacer de tu vida? Un claro ejemplo de Mi Amor Misericordioso para con la débil naturaleza humana.

F. Tengo que ser tan humilde…

J. Hubiera sufrido más por Vos en Mi Pasión. Como hombre no pude sufrir más y como Dios lo pude haber evitado. Pero ahí está MI CRUZ tan poco venerada, ¡y qué fuente de Amor Inagotable es!
Le recuerda al hombre el precio de su rescate.
¿Puedes venir a venerar Mi Cruz Santa? ¿Puedes lamer Mis heridas?
Necesito refrescarme en las almas puras y santas.

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