9 DE NOVIEMBRE,2011
(355) MENSAJE DADO POR NUESTRA SEÑORA EN BORG IN NADUR
TOMENSE EN SERIO ESTOS MENSAJES, OREN POR LOS SACERDOTES

Mis queridos hijos e hijos de mi corazón

Hijos míos, hace mucho tiempo yo ya había paseado por estos lugares. Ciertamente, hijos míos, alguien me vio y se asustó. Fue un agricultor. Estaba cosechando trigo en este lugar de la colina. Si, hijos míos he estado paseando por aquí durante largo tiempo. Mi Hijo Jesús me estuvo enviando. Yo estaba viviendo junto a ustedes.

Estos tiempos son diferentes a los de los inicios. Los he reunido aquí, en esta colina. He sido atendida por esta persona aquí. Los he reunido para la oración del Rosario. Ciertamente, hijos míos, es necesario que continúen viniendo a esta colina. O, mejor, traigan a otros y aumenten su número. Vengan en gran número a esta colina. Traigan a otros con ustedes. Verdaderamente hijos míos, les digo que esta colina está bendecida. Pasará el tiempo y entonces, entenderán porqué les estoy diciendo esto. Traigan a otros con ustedes. No la traten como a un lugar común o como un lugar de recreo. Grandes maravillas ocurrirán aquí.

Se necesita una conversión muy fuerte. Ciertamente, hijos míos -la conversión en las familias-, con la que ustedes pueden dar ejemplo a otros países. Hijos míos, es así como quiero que sean, -que den ejemplo a Europa-. Estoy haciendo que se preparen con antelación. Se lo estoy diciendo desde hace años. ¡Pónganse su armadura! ¡Sean fuertes! No se debiliten, no sean débiles hijos míos, porque la corriente arrastra todo con ella, sin dejar rastro. Es por lo que ciertamente, mi Hijo Jesús me está enviando aquí una vez más. De hecho, hace tiempo, yo no habría hablado con nadie aquí. Pero hoy lo hago. Hoy estoy dando estos mensajes y les pido que continúen tomándolos en serio, de lo contrario será demasiado tarde.

Y, finalmente, les pido que oren por los sacerdotes. Sí, hijos míos, oren mucho por ellos. Verdaderamente hay sacerdotes que están alejados de mi Hijo Jesús. Oren por ellos y por su conversión. Son los hijos de mi corazón. Ofrezcan ayuno, penitencia y sacrificios por ellos, para que los sacerdotes, siguiendo vuestro ejemplo, puedan enseñarles a la gente y no constituyan un tropiezo para los demás. Verdaderamente hijos míos, hay algunos que no saben lo que hacen y que han perdido el rumbo. Realmente, quiero que oren por ellos.
Gracias por haber atendido a mi llamada.

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