Algún día de mi vida, me encantaría poder tener la oportunidad de entregar a Dios si lograra ser ministro y recibir el don de entregarle.

Aquí en Buenos Aires me gusta muchísimo la solemnidad como Le entregan..sin prisas y bien purificados y con alba clara . Tengo una amiga que cuando me da la santa Comunión me dice por mi nombre y es como si Dios mismo me llamara y me dijera: “que voy dentro de vos..prepara bien tu corazón..”

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