He vivido el regalo de compartir esa noche semanal con el grupo que así se llama. Recorren diferentes lugares de la zona con un carro y llevan caldos, chocolate, café y comida a los que no tienen nada. Terminan su recorrido en el hospital Fernández, donde me encuentro con ellos y comparto mi amor y aprendo de los testimonios que recibo.
Una señora no se mueve del banco en todo el día..para q no se lo quiten..otra logró volver con su familia después de años..otra está desesperada por mejorar y poder trabajar..otros acampan con su perro..es la vida nocturna de los sin techo..veo a Cristo en ellos.
Es impresionante porque los peregrinos de la calle acceden a la guardia del hospital para pasar al noche hasta las 7 am , en que salen a la calle a buscarse la vida hasta las 21 en que vuelven a entrar para dormir en una silla dura..así todas las noches..hace mucho frío fuera..por suerte me estoy encontrando con amigos que atendía en las mañanas de los sábados en el comedor.
Lo he podido hacer tres miércoles y ya no habrá más hasta Octubre, si Dios quiere.
Gracias por todo lo aprendido y por la vida inmensamente agradecida+

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