Buen Jesús, que te retiraste cuarenta días en el desierto para
preparar tu misión entre nosotros, permíteme que tu ejemplo sea un
espejo donde verme reflejado durante esta cuaresma.
Yo también sé que debo prepararme para cada momento de mi vida,.
Sé que junto a Ti, puedo tomar fuerza que necesito para vivir como
quiere el Padre.

Deseo vivir cada uno de estos días como un prólogo para la Pascua.
Que sean una preparación adecuada para poder resucitar contigo y
dejar atrás las cadenas del error que me esclavizan.
Tu Pascua es signo de libertad; te pido que me ayudes a lograrla, ya
no estar atado a nada que no sea bueno.

Que no me atrapen las redes del consumismo, del prestigio social, del
aparentar, del “no te metas”, del egoísmo… Que cada día sea un
escalón más que me acerque a la verdadera felicidad que Tú me
propones con tu vida y tu mensaje.
Amén.

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