Results > Its Tagged With > Primer sábado de mes

Jun 6

Primer Sábado de Mes

0

Esperándolo cada mes ¡ Y hoy viviré el regalo del Cielo de llevar a mi querido Padre Eduardo Pérez que vendrá desde Argentina y concelebrará en Prado Nuevo, El Escorial ¡¡ Os pondré a todos bajo el Manto de la Virgen durante el rezo del Santo Rosario y en la Santa Misa.

Si queréis haced llegar vuestras peticiones por aquí o en privado, sabed que las llevaremos.

Amén amén en el día de San Marcelino Champagnat, del que ya os cuento su vida porque mi hijo estudió en Buenos Aires en dicho colegio, al cual estoy muy agradecida, por lo bien que lo hicieron con la familia nueva que llegaba y por el amor que nos dieron. Gracias

Fundador
Año 1840

Nació en 1789 cerca de Lyon, Francia. Su padre que llegó a ser alcalde del pueblo, por defender y favorecer la religión tuvo que sufrir mucho durante la revolución francesa.

La mamá era sumamente devota de la Virgen Santísima y le infundió una gran devoción mariana a Marcelino, desde muy pequeño, y le consagró su hijo a la Madre de Dios.

Una tía muy piadosa le leía Vidas de Santos, y estas lecturas lo fueron entusiasmando por la vida de apostolado. La lectura de las Vidas de Santos entusiasma mucho por la virtud.

Creció sin asistir a la escuela, pero las lecturas caseras lo fueron formando en un fuerte amor por la religión.

Desde muy niño demostró mucha capacidad para aprender la albañilería, y la practicó en su niñez, y después este oficio le va a ser muy útil en sus fundaciones. También era ágil para el negocio. Compraba corderitos, los engordaba, y luego los vendía y así fue haciendo sus ahorros, con los cuales más tarde ayudará a costearse sus estudios.
Terminada la revolución francesa, el Cardenal Fresh (tío de Napoleón) se propuso conseguir vocaciones para el sacerdocio y fundó varios seminarios. Cerca del pueblo de
Marcelino abrieron un seminario mayor y un sacerdote visitador llegó a la casa de los Champagnat a visitar a alguno de los jóvenes a ingresar en el nuevo seminario. A Marcelino le entusiasmó la idea, pero su padre y su tío decían que él no servía para los estudios sino para los oficios manuales. Sin embargo el joven insistió y le permitieron entrar en el seminario.

Como lo habían anunciado el papá y el tío, los estudios le resultaron sumamente difíciles y estuvo a punto de ser echado del seminario por sus bajas notas en los exámenes. Pero su buena conducta y el hacerse repetir las clases por unos buenos amigos, le permitieron poder seguir estudiando para el sacerdocio.

En el seminario tenía otro compañero que, como él, tenía menos memoria y menos aptitud para los estudios que los demás, pero los dos sobresalían en piedad y en buena conducta y esto les iba a ser inmensamente útil en la vida. El compañero se llamaba Juan María Vianey, que después fue el Santo Cura de Ars, famoso en todo el mundo.

Poco antes de recibir la ordenación sacerdotal, él y otros 12 compañeros hicieron el propósito de fundar una Comunidad religiosa que propagara la devoción a la Sma. Virgen y fueron en peregrinación a un santuario mariano a encomendar esta gracia. Marcelino logrará cumplir este buen deseo de sus compañeros.

En 1816 fue ordenado sacerdote y lo nombraron como coadjuntor o vicario de un sacerdote anciano en un pueblecito donde los hombres pasaban sus ratos libres en las cantinas tomando licor, y la juventud en bailaderos nada santos, y la ignorancia religiosa era sumamente grande.

Marcelino se dedicó con toda su alma a tratar de acabar con las borracheras y los bailaderos y a procurar instruir a sus fieles lo mejor posible en la religión. Como tenía una especial cualidad para atraer a la juventud, pronto se vio rodeado de muchos jóvenes que deseaban ser instruidos en la religión. Y hasta tal punto les gustaba su clase de catequesis, que antes de que abrieran la iglesia a las seis de la mañana, ya estaban allí esperando en la puerta para entrar a escucharle.

Marcelino era todavía muy joven, apenas tenía 27 años, y ya resultó fundando una nueva comunidad. Era de elevada estatura, robusto, de carácter enérgico y amable a la vez. Alto en su aspecto físico y gigante en la virtud. Le había consagrado su sacerdocio a la Virgen María, y en una de sus visitas al Santuario Mariano de la Fourviere, recibió la inspiración de dedicarse a fundar una congregación religiosa dedicada a enseñar catecismo a los niños y a propagar la devoción a Nuestra Señora. Eso sucedió en 1816, y una placa allá en dicho santuario recuerda este importante acontecimiento.

Lo que movió inmediatamente a Marcelino a fundar la Comunidad de Hermanos Maristas fue el que al visitar a un joven enfermo se dio cuenta de que aquel pobre muchacho ignoraba totalmente la religión. Se puso a pensar que en ese mismo estado debían estar miles y miles de jóvenes, por falta de maestros que les enseñaran el catecismo. Lo preparó a bien morir, y se propuso buscar compañeros que le ayudaran a instruir cristianamente a la juventud.

El 2 de enero de 1817 empezó la nueva comunidad de Hermanos Maristas en una casita que era una verdadera Cueva de Belén por su pobreza. Sus jóvenes compañeros se dedicaban a estudiar religión y a cultivar un campo para conseguir su
subsistencia. El santo los formaba rígidamente en pobreza, castidad y obediencia, para que luego fueran verdaderamente apóstoles.

Pronto empezaron a llegar peticiones de maestros de religión para parroquias y más parroquias. Marcelino enviaba a los que ya tenía mejor preparados, y la casa se le volvía a llenar de aspirantes. Siempre tenía más peticiones de parroquias para enviarles hermanos catequistas, que jóvenes ya preparados para ser enviados. Y como su casa se llenó hasta el extremo, él mismo se dedicó ayudado por sus novicios, y aprovechando sus conocimientos de albañilería, a ensanchar el edificio.

Ante todo, las labores de sus religiosos estaban todas dirigidas a hacer conocer y amar más a Dios y a nuestra religión. El método empleado era el de la más exquisita caridad con todos. Marcelino no podía olvidar cómo una vez un profesor puso en público un sobrenombre humillante a un alumno y entonces los compañeros de ese pobre muchacho empezaron a humillarlo hasta desesperarlo. Por eso prohibió rotundamente todo trato humillante para con los alumnos. Quitó los castigos físicos y deprimentes. Le dio mucha importancia al canto como medio de hacer más alegre y más eficaz la catequesis. Fue precursor de la escuela activa, en la cual los alumnos participan positivamente en las clases. Cada religioso debía dedicar una hora por día a prepararse en catequesis, y en pedagogía para saber enseñar lo mejor posible.
La quinta esencia de la pedagogía de San Marcelino era su gran devoción a la Virgen Santísima. Repetía a sus religiosos: “Todo en honor de Jesús, pero por medio de María. Todo por María, para llevar hacia Jesús”. Y les decía: “Nuestra Comunidad pertenece por completo a Nuestra Señora la Madre de Dios. Nuestras actividades deben estar dirigidas a hacerla
amar, estimar y glorificar. Inculquemos su devoción a nuestros jóvenes, y así los llevaremos más fácilmente hacia Jesucristo”.

Marcelino murió muy joven, apenas de 51 años el 6 de junio de 1840. Los últimos años había sufrido de una gastritis aguda, y un cáncer al estómago le ocasionó la muerte. Al morir dejaba 40 casas de Hermanos Maristas. Ahora sus religiosos son más de 6,000 en 870 casas, en muy diversos países.

Marcelino Champagnat fue proclamado santo por el Papa Juan Pablo II el 18 de abril de 1999.

Comentar esta anotacin »
Dic 7

Primer sábado de mes ¡¡¡¡¡

4

Os llevo a todos con la Virgen, a la que deseo más que abrazar pues allí Ella se hace presente cuando va en procesión y nos acompaña a los peregrinos ..
Si me queréis mandar vuestras peticiones, en el árbol las dejaré. Podéis escribir aquí que hasta el momento de la Santa Misa estaré recibiendo los mensajes o por mensaje privado a esta página.
Ella pidió Casas de Amor y Misericordia y las Hermanas Reparadoras cuidan con amor a los ancianos que a las casas de María van a descansar y prepararse para bien vivir y morir cuando Dios lo dispone.

San Ambrosio
Arzobispo de Milán
Año 397
San Ambrosio: que así como tu palacio de Arzobispo estaba
siempre abierto para que entraran todos los necesitados de
ayudas materiales o espirituales, que así también cada
uno de nosotros estemos siempre disponibles para hacer
todo el mayor bien posible a los demás.
Ambrosio significa “Inmortal”.
Este santo es uno de los más famosos doctores que la Iglesia de
occidente tuvo en la antigüedad (junto con San Agustín, San Jerónimo y
San León).
Nació en Tréveris (sur de Alemania) en el año 340. Su padre que era
romano y gobernador del sur de Francia, murió cuando Ambrosio era
todavía muy niño, y la madre volvió a Roma y se dedicó a darle al hijo
la más exquisita educación moral, intelectual, artística y religiosa.
El joven aprendió griego, llegó a ser un buen poeta, se especializó en
hablar muy bien en público y se dedicó a la abogacía.
Las defensas que hacía de los inocentes ante las autoridades romanas
eran tan brillantes, que el alcalde de Roma lo nombró su secretario y
ayudante principal. Y cuando apenas tenía 30 años fue nombrado
gobernador de todo el norte de Italia, con residencia en Milán. Cuando
su formador en Roma lo despidió para que fuera a posesionarse de su
alto cargo dijo: “Trate de gobernar más como un obispo que como un
gobernador”. Y así lo hizo.
En la gran ciudad de Milán, Ambrosio se ganó muy pronto la simpatía
del pueblo. Más que un gobernante era un padre para todos, y no negaba
un favor cuando en sus manos estaba el poder hacerlo. Y sucedió que
murió el Arzobispo de Milán, y cuando se trató de nombrarle sucesor,
el pueblo se dividió en dos bandos, unos por un candidato y otros por
el otro. Ambrosio temeroso de que pudiera resultar un tumulto y
producirse violencia se fue a la catedral donde estaban reunidos y
empezó a recomendarles que procedieran con calma y en paz. Y de pronto
una voz entre el pueblo gritó: “Ambrosio obispo, Ambrosio obispo”.
Inmediatamente todo aquel gentío empezó a gritar lo mismo: “Ambrosio
obispo”. Los demás obispos que estaban allí reunidos y también los
sacerdotes lo aclamaron como nuevo obispo de la ciudad. Él se negaba a
aceptar (pues no era ni siquiera sacerdote), pero se hicieron
memoriales y el emperador mandó un decreto diciendo que Ambrosio debía
aceptar ese cargo.
Desde entonces no piensa sino en instruirse lo más posible para llegar
a ser un excelente obispo. Se dedica por horas y días a estudiar la S.
Biblia, hasta llegar a comprenderla maravillosamente. Lee los escritos
de los más sabios escritores religiosos, especialmente San Basilio y
San Gregorio Nacianceno, y una vez ordenado sacerdote y consagrado
obispo, empieza su gran tarea: instruir al pueblo en su religión.
Sus sermones comienzan a volverse muy populares. Entre sus oyentes hay
uno que no le pierde palabra: es San Agustín (que todavía no se ha
convertido). Éste se queda profundamente impresionado por la
personalidad venerable y tan amable que tiene el obispo Ambrosio. Y al
fin se hace bautizar por él y empieza una vida santa.
Nuestro santo era prácticamente el único que se atrevía a oponerse a
los altos gobernantes cuando estos cometían injusticias. Escribía al
emperador y a las altas autoridades corrigiéndoles sus errores. El
emperador Valentino le decía en una carta: “Nos agrada la valentía con
que sabe decirnos las cosas. No deje de corregirnos, sus palabras nos
hacen mucho bien”. Cuando la emperatriz quiso quitarles un templo a
los católicos para dárselo a los herejes, Ambrosio se encerró con todo
el pueblo en la iglesia, y no dejó entrar allí a los invasores
oficiales.
El emperador de ese tiempo era Teodosio, un creyente católico, gran
guerrero, pero que se dejaba llevar por sus arrebatos de cólera. Un
día los habitantes de la ciudad de Tesalónica mataron a un empleado
del emperador, y éste envió a su ejército y mató a siete mil personas.
Esta noticia conmovió a todos. San Ambrosio se apresuró a escribirle
una fuerte carta al mandatario diciéndole: “Eres humano y te has
dejado vencer por la tentación. Ahora tienes que hacer penitencia por
este gran pecado”. El emperador le escribió diciéndole: “Dios perdonó
a David; luego a mí también me perdonará”. Y nuestro santo le
contestó: “Ya que has imitado a David en cometer un gran pecado,
imítalo ahora haciendo una gran penitencia, como la que hizo él”.
Teodosio aceptó. Pidió perdón. Hizo grandes penitencias, y en el día
de Navidad del año 390, San Ambrosio lo recibió en la puerta de la
Catedral de Milán, como pecador arrepentido. Después ese gran general
murió en brazos de nuestro santo, el cual en su oración fúnebre
exclamó: “siendo la primera autoridad civil y militar, aceptó hacer
penitencia como cualquier otro pecador, y lloró su falta toda la vida.
No se avergonzó de pedir perdón a Dios y a la Santa Iglesia, y
seguramente que ha conseguido el perdón”.
San Ambrosio componía hermosos cantos y los enseñaba al pueblo. Cuando
tuvo que estarse encerrado con todos sus fieles durante toda una
semana en un templo para no dejar que se lo regalaran a los herejes,
aprovechó esas largas horas para enseñarles muchas canciones
religiosas compuestas por él mismo. Después los herejes lo acusaban de
que les quitaba toda la clientela de sus iglesias, porque con sus
bellos cantos se los llevaba a todos para la catedral de Milán. Sabía
ejercitar su arte para conseguirle más amigos a Dios.
Este gran sabio compuso muy bellos libros explicando la S. Biblia, y
aconsejando métodos prácticos para progresar en la santidad.
Especialmente famoso se hizo un tratado que compuso acerca de la
virginidad y de la pureza. Las mamás tenían miedo de que sus hijas
charlaran con este gran santo porque las convencía de que era mejor
conservarse vírgenes y dedicarse a la vida religiosa (Él exclamaba:
“en toda mi vida nunca he visto que un hombre haya tenido que quedarse
soltero porque no encontró una mujer con la cual casarse”). Pero
además de su sabiduría para escribir, tenía el don de poner las paces
entre los enemistados. Así que muchísimas veces lo llamaron del alto
gobierno para que les sirviera como embajador para obtener la paz con
los que deseaban la guerra, y conseguía muy provechosos armisticios o
tratados de paz.
El viernes santo del año 397, a la edad de 57 años, murió plácidamente
exclamando: “He tratado de vivir de tal manera que no tenga que sentir
miedo al presentarme ante el Divino Juez” (San Agustín decía que le
parecía admirable esta exclamación).

Comentar esta anotacin »
Mar 2

Primer sábado de mes

7

Prado Nuevo nos espera así de nevado..esta semana nevó mucho..como conozco a las personas que trabajan con amor en la obra, tendrán todo impecable para la llegada de peregrinos . Los viajeros portugueses hacen muchas horas en carretera para poder vivir con devoción su premio del mes..gracias a su fidelidad.
Los de Madrid lo tenemos bien cerca..somos unos privilegiados de tener un trozo de Cielo en la capital; sé que hay gente que no cree y les respeto; lo único que pido es que algún día puedan conocer la verdad de este santo lugar. La prensa hace mucho daño y quieren que no llegue este mensaje de amor al mundo , pero la Virgen espera a las almas que quieran acercarse, cuando sea su momento, si es que lo es. Ella se ha aparecido en diferentes lugares del mundo y cada persona se siente más afín con un lugar u otro..o en ninguno..basta sólo ir a la Iglesia..en palpitalavida respetamos todo y no somos nadie..todos pequeños en el amor a Dios..todos hermanos.
Si Dios quiere, viviré el sábado en Prado Nuevo y os llevo a todos conmigo. Escribid vuestras peticiones aquí o en privado, que las portaré en oración.
Qué felicidad este día; lo esperaba todo el mes.
No es precioso el lugar elegido por María Dolorosa para posar sus pies y hablarnos al mundo ?
prado nuevo
prado nuevo

Comentar esta anotacin »