Lo rezamos cada día; madre e hija caminando por cubierta y abrazadas; dando gracias por esta oportunidad de sentirle en la inmensidad del mar ( aunque a mí me impone) . Pedimos profundamente en cada misterio.
Cuidamos del alma y del cuerpo a la vez.
Hoy llegaremos a Riga, donde ya he localizado varias iglesias que vamos a visitar y que espero alguna sea católica y pueda ver un Sagrario santo encendido y si pudiera comulgar..moriría de amor; ya son 6 días de sequía y me pesan pero Dios tiene esa capacidad de consolar de alguna forma..la santísima Virgen es Madre y su presencia me llena de amor..después Ella se queda a un lado para que brille su Hijo..ojalá sea pronto+

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