Unas amigas del alma, bonaerenses, muy queridas se reunieron para rezar el viernes pasado y honrar a las Santas LLagas de Jesús.
Otra amiga del alma, que siempre vela por mí, me manda información que muchas veces agradecéis pues este espacio se nutre de lo q siento y me llega desde el Cielo, vía instrumentos humanos.

SANTÍSIMO Y MILAGROSO CRISTO DE LA LLAGA DE LA ESPALDA

Se venera en la Basílica Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Villanueva de la Jara, Cuenca (España)

INTRODUCCIÓN

Preguntando una vez San Bernardo a Nuestro Señor en la oración cuál había sido el mayor dolor que sufrió en su cuerpo en su pasión, respondió el Señor: «Yo tuve una llaga en la espalda, honda, tres dedos, que se me hizo llevando la Cruz a causa de los tres huesos que en ella sobresalen. Ésta me ha sido de mayor pena y dolor que todas las otras, la cual consideran poco todos los hombres por no serles conocida, pero tú tenla en veneración, y sabes que cualquier gracia que me pidas en su virtud te la concederé. Y a todos los que por ella me honraren, les perdonaré sus pecados cotidianos, de los mortales confesados no me acordaré más y conseguirán mi gracia y misericordia.»

ORACIÓN DE LA SANTÍSIMA LLAGA DE LA ESPALDA

Jesucristo, mansísimo Cordero de Dios. Yo, pobre pecador, saludo y reverencio tu Santísima Llaga, honda tres dedos, que padeciste en la espalda llevando tu pesada Cruz, y, «que debido a los tres huesos que en ella sobresalen, te produjo mayor pena y dolor que todas las otras juntas de tu pasión.»

Te adoro, dolorido Señor mío; te reverencio, te glorifico en lo íntimo de mi corazón, y te doy gracias por aquella Santísima, muy profunda y dolorosa Llaga de tu espalda. Te suplico humildemente, por aquel duro peso de tu Cruz, que tengas misericordia de mí y me perdones todos mis pecados, tanto veniales como mortales, y me acompañes en el camino de la Cruz, por las sangrientas pisadas tuyas, a la bienaventuranza eterna; en compañía de mis familiares, por los siglos de los siglos. Amén.

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