Como ya os conté, pasé días malos de salud y tenía tanta tos y tanta fiebre que me asusté. Me agarré a la Santa Madre Maravillas que me acompaña en mi mesita de luz, regalo de una amiga al partir a Buenos Aires hace 3 años..en ese momento, al apoyar el dípitico abierto sobre mi pecho, empecé a sentir liberación, podía respirar, dejé de toser, me calmaba..impresionante su presencia en mí.
Mi hija me dijo que ahora tendría que comprometerme más con ella e ir a verla más en Madrid..y añadió: “claro mami que la santa sabe que tú le llevas los paquetes de encargo a las monjitas de Buenos Aires..”
Más compromiso y más repetir : “Lo que Dios quiera,como Dios quiera, cuando Dios quiera”

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