En este pre cierre de la JMJ, quería destacar a las personas que asistieron al Santo Padre y a las que le acompañan siempre. Me llamó la atención, además de por su imponente físico ( un gusto también a la vida) , por su elegancia y por la manera de velar por el Papa el día de su llegada a Madrid.

Cuando Joseph Ratzinger fue elegido Papa en abril del 2005, el entorno humano que le había acompañado durante sus años de cardenal en Roma se vio catapultado a la notoriedad mundial. La televisión, experta en detectar rostros fotogénicos, encuadró pronto en las ceremonias vaticanas a la vera de Benedicto XVI a un sacerdote alto y bien parecido. El aludido resultó ser Georg Gaenswein, secretario personal de Benedicto XVI, que desde entonces carga con el sambenito de su propia apostura.

Georg Gaenswein, alemán como el Papa, era desde el 2003 asistente del entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y le siguió al palacio Apostólico al convertirse en Benedicto XVI. Ordenado sacerdote en 1984, se doctoró en Derecho Canónico por la Universidad de Munich en 1993. Dos años después, se instaló en Roma, donde desarrolló su labor primero en la Congregación del Culto Divino y luego en la de Doctrina de la Fe. También enseñó Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, gestionada por el Opus Dei, prelatura de la que no es miembro.

Tiene el secretario del Papa reputación de ser un brillante teólogo y un organizador eficiente. Georg Gaenswein, que tiene ahora 54 años, posee un pasado deportivo en su país. Nacido en 1956 en Riedern am Wald, pueblecito de la Selva Negra alemana, fue monitor de esquí. Juega al tenis y es piloto de vuelo.

En su papel de secretario personal del Papa, monseñor Gaenswein reside en el palacio Apostólico, al igual que el segundo secretario, el maltés Alfred Xuereb, y otras personas que se ocupan de la intendencia pontificia. Georg Gaenswein se muestra cortés pero reservado.

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