Justamente fue en el tiempo en que trabajaba Jacob para Labán, cuando se enamoró de ella. Gracias al amor que sentía por ella, aguantó siete años de duro trabajo en casa de Labán. Pero el padre de Raquel le dijo que si quería casarse con Raquel, tenía que estar siete años más y, además, unirse primero con Lía.

Durante muchos años, Raquel no pudo tener hijos. Pero como confiaba plenamente en la Providencia divina, Dios le dio a José. Cuando Jacob partió para su casa, Raquel robó secretamente los amuletos paternos.

Pasados unos años más, Raquel dio a luz a su segundo hijo Benjamín.

Al leer la Biblia, en el libro del Génesis 29 y 30, llegamos a conocer a esta mujer:

1. tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos o si no, me muero. 2. Y Jacob se enojó contra Raquel y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre? 3. Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; llégate a ella. 4. Y así le dio a Bilha su sierva por mujer; y Jacob se llegó a ella. 4. Y concibió Bilha, y dio un hijo a Jacob. 6. Dijo entonces Raquel: Me juzgó Dios, y también oyó mi voz, y me dio un hijo. Por tanto lo llamó Dan.
En otras palabras, Raquel timó como suyo el hijo que su sirvienta tuvo con Jacob. “Dar a luz sobre las rodillas” puede entenderse como la adopción de este recién nacido, aunque no es ésta la única interpretación posible.

Para nuestro propósito, Dan es el primer hijo de la segunda esposa de Jacob.

La elegía de David ha quedado grabada en la tradición judía y se sigue enseñando como siempre: “En realidad, el primer hijo que Raquel misma dio a luz fue José”.

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