Ayer sábado, miles de jóvenes iniciaron la peregrinación a Luján
La columna principal, con la “imagen cabecera” de la Virgen, salió este mediodía -en medio de vítores y aplausos.
Miles de personas, en su mayoría jóvenes, caminaban ayer hacia la basílica de Nuestra Señora de Luján, distante a 60 kilómetros de la Capital Federal, en el marco de la 38º peregrinación a pie que lleva por lema “Madre, enséñanos a trabajar por la justicia”.

“Es tiempo para reflexionar y ver al hermano necesitado en el camino de la vida”, dijo el prelado porteño a los jóvenes, al tiempo que abogó por mayor justicia y solidaridad.

Antes de salir, los peregrinos expresaron las motivaciones que los llevan a caminar hacia “la casa” de la Virgen patrona de los argentinos.

“La gente sigue viviendo a pesar de todo. Nadie nos puede robar la fe y la esperanza”, dijo Martín, un hombre de la diócesis de San Isidro que hace 20 años camina a Luján.

“Rezamos para que no llueva. Esperemos que no..Pero el pronóstico del Servicio Meteorológico, con lluvias y tormentas para la noche, parece no acompañar a los promesantes.Ante esto, la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular, a cargo de la organización de la marcha, sugirió llevar equipos de lluvia. Fue por eso que se podían ver capuchas, paraguas e improvisadas piezas de nylon o bolsas plásticas para cubrirse de un eventual aguacero.

Hoy domingo, el señor cardenal Jorge Bergoglio presidirá la misa central.

Por segundo año consecutivo, la imagen original de la Virgen de Luján será sacada a la puerta de la Basílica, para que pueda estar al alcance de los fieles que participen de la misa.

También, se ofrecerá el Sacramento del Bautismo a todos los peregrinos que elijan recibirlo en el camino a Luján, en un puesto ubicado en el cruce de las ruta 7 y 6.

Más de 5.000 voluntarios colaboran en los más de 50 puestos de apoyo que van a estar montados a lo largo de la ruta para asistir a los peregrinos.

“El año pasado tardamos casi 16 horas en llegar caminando a Luján y el tramo a partir de la Reja es lo que más cuesta porque te parece interminable, pero es un alegría inmensa cuando te acercás cantando a la Basílica y sentís mucha paz”, comentó.

La peregrinación a pie a Luján se realiza desde 1975 y es una de las manifestaciones de fe más importantes de la iglesia católica.

Virgen de Luján o Nuestra Señora de Luján, es una de las advocaciones con la que se venera la figura de la Virgen María en el catolicismo. Se la considera patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay.
La imagen original es pequeña y sencilla, de solo 38 cm de altura, realizada en arcilla cocida y representativa de la Inmaculada Concepción. Los hechos que se sucedieron en torno a ella y que determinaron su permanencia en las cercanías del río Luján en el siglo XVII fueron interpretados como providenciales por lo fieles católicos. Desde las primeras marchas obreras hacia la basílica de Nuestra Señora de Luján a fines del siglo XIX, hasta las multitudinarias peregrinaciones anuales en el presente, que superan el millón de personas, Nuestra Señora de Luján se ha convertido en una imagen emblemática, que convoca las mayores manifestaciones de fe de la Argentina. Hoy se la considera uno de los símbolos de la cultura de ese país.

El origen de la advocación se remonta a 1630. Antonio Farías Sáa, un hacendado portugués radicado en Sumampa (actual provincia de Santiago del Estero, Argentina), quiso erigir en su estancia una capilla en honor de la Virgen. Solicitó a un compatriota suyo, residente en Brasil, el envío de una imagen de la Inmaculada Concepción de María. Para una mejor elección, su amigo le envió dos imágenes. En el mes de mayo de 1630, las imágenes de la Virgen llegaron al puerto de Buenos Aires procedentes de San Pablo y, acondicionadas en sendos cajones, fueron colocadas en una carreta.

Luego de tres días de viaje, la caravana a la cual se incorporó la carreta hizo un alto a 5 leguas de la actual ciudad de Luján, en el paraje de Zelaya, para pernoctar en la Estancia de Rosendo de Trigueros.
Al día siguiente, ya dispuestos a continuar la marcha, los bueyes no consiguieron mover la carreta. Después de intentos fallidos, bajaron uno de los cajones y los bueyes iniciaron la marcha sin dificultad. Intrigados por el contenido del cajón, encontraron al abrirlo una imagen pequeña (38 cm de altura) de arcilla cocida que representaba la Inmaculada Concepción. Los creyentes interpretaron el hecho como providencial, y entregaron la imagen para su custodia a don Rosendo de Oramas, el dueño de la casa ubicada en la actual localidad de Zelaya, del partido del Pilar, a algo más de 20 km del actual emplazamiento del santuario. La segunda imagen, que representaba a María con el niño en sus brazos, llegó a destino, y en 1670 se le contruyó un santuario donde se la veneró bajo la advocación de Nuestra Señora de la Consolación.

Entrada a la ermita que constituyó la primera morada de la imagen de la Virgen, más conocida como «El lugar del milagro». Hoy es un punto turístico de la localidad de Zelaya y del partido del Pilar.
Enterados del hecho en Buenos Aires, muchos vecinos acudieron a venerar la imagen y, al crecer la concurrencia, don Rosendo le hizo construir una ermita donde permaneció desde 1630 hasta 1674.
De hecho hoy existe en aquel emplazamiento, conocido como Lugar del milagro, un convento y una pequeña capilla de adobe y piso de tierra -que puede visitarse- que recuerda a aquella ermita que se erigiera como primer santuario.
Se la llamó la Virgen Estanciera y la Patroncita Morena. Manuel, un pequeño esclavo que venía con la caravana y fue testigo de lo sucedido, viendo su patrón el intenso amor que demostraba a la Virgen lo dejó a las órdenes de la Inmaculada. Se lo destinó al exclusivo cuidado de la imagen, lo que hizo hasta su muerte. Se encargaba del orden en la ermita y de los vestidos de la Virgen, dirigiendo los rezos de los peregrinos. Al fallecer don Rosendo, su estancia quedó abandonada, pero Manuel continuó, con constancia, el servicio que se había impuesto.
Muy preocupada con la «soledad de la Virgen» en ese paraje que hoy es Zelaya, la señora Ana de Matos, viuda del capitán español Marcos de Sequeira y propietaria de una estancia muy bien defendida ubicada sobre la margen derecha del río Luján, no viendo ningún interés por parte de las autoridades civiles y eclesiásticas, le solicitó al administrador de la estancia del fallecido don Rosendo la cesión de la imagen de la Virgen de Luján. Ella le aseguró el cuidado y la construcción de una capilla «digna y cómoda», facilitando la estadía de los peregrinos. Juan de Oramas, el apoderado, aceptó la oferta y doña Ana de Matos le pagó por la cesión de la imagen.
Feliz de haber logrado su propósito, la instaló en su oratorio, pero a la mañana siguiente, cuando se dirigió ahí para rezar, descubrió con asombro y angustia que la Virgen no estaba en su altar. Al buscarla se la encontró en el «Lugar del Milagro».
Se creyó en un principio que era el propio Manuel – a quien no habían permitido en un principio acompañar a la Virgen – quien llevaba a la «Patroncita Morena» a su antigua morada. Hasta se lo llegó a estaquear en el piso para que no hurtara la imagen. Sin embargo la imagen seguía «volviendo» a su primer lugar.

En 1930 se cumplieron 300 años de la llegada de la imagen a la Argentina. A principios de ese año, el obispo diocesano de La Plata y de Luján, monseñor Francisco Alberti, solicitó en nombre conjunto de los episcopados argentino, uruguayo y paraguayo al papa Pío XI, la declaración oficial de la Virgen de Luján como patrona de las tres Repúblicas.

Su festividad se celebra el 8 de mayo. Ya que se trata de una imagen de la Inmaculada Concepción, también se celebra el 8 de diciembre.

La foto es de hace dos años justo y llegamos el mismo domingo,pero en auto.. un día como hoy, en que los peregrinos ya llegaron a venerar a su patrona y Madre.
No podía con mi cuerpo..pero Ella en todas sus advocaciones, permitió que sanara y hoy desde aquí le agradezco por cuidarme siempre.

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