Memoria de san León I, papa, doctor de la Iglesia, que, nacido en Etruria, primero fue diácono diligente en la Urbe y después, elevado a la cátedra de Pedro, mereció con todo derecho ser llamado “Magno”, tanto por apacentar a su grey con una exquisita y prudente predicación como por mantener la doctrina ortodoxa sobre la encarnación de Dios, valientemente afirmada por los legados delConcilio Ecuménico de Calcedonia, hasta que descansó en el Señor en Roma, donde en este día tuvo lugar su sepultura en San Pedro del Vaticano.

San León Magno, Papa y doctor de la Iglesia. Nació en la región de toscana y nombrado papa en el año 440. Fue uno de los pontífices más insignes de la antigüedad. Ejerció su cargo como un verdadero pastor y padre de las almas.

Se esforzó sin descanso por mantener la integridad de la fe, defendió apasionadamente la unidad de la Iglesia e hizo lo posible por mitigar las incursiones de los bárbaros.

Estas obras que le valieron con toda justicia el apelativo de Magno.