Feliz Pentecostés

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Que el Espíritu Santo nos colme de su amor.
Me gusta cuando leo que es el esposo de la Virgen..

La palabra “esposa” expresa la relacion intima y estrecha entre Maria y el ES. Esta union intima y unica entre el ES y Maria tuvo lugar en el momento de su inmaculada concepcion en el vientre de su madre, Santa Ana. En esta union mistica y a traves de ella, Dios mantuvo a Maria libre del pecado original. Tambien la lleno de una abundancia de gracia tal que le permitiera un dia convertirse en la Madre de Dios.

El hecho de que el ES more permanentemente en el alma de Maria es tan grande que ella, una criatura, es capaz de dar a conocer a nuestros sentidos la divina Persona del ES, ya que este es puro espiritu. Igual que una pintura o escultura revela el talento de un artista, pues de otra manera no seria visible para nosotros, lo mismo ocurre con la Stma. Virgen Maria., Ella es la “suprema obra maestra del ES”, que no solo revela, sino que nos hace ver mas claro la obra que el ES quiere hacer en las criaturas.

La relacion entre María y el Es es un amor receptivo y fructificador. En el momento de la Anunciacion, por su receptividad a la gracia y al poder del ES, que vino a ella y la cubrio, Maria se hizo abundantemente frucitificadora, al concebir al Verbo Eterno encarnado, a traves de quien la Vida de gracia llegaria al mundo.

Todas las gracias llegan a nosotros desde Dios Padre a atraves de los meritos de su Hijo Jesucristo. Se distribuyen a traves de la obra del ES. Maria refleja al ES, en su santidad, pero además, colabora con El, en la obra de santificacion de las almas. Como esposa del ES y debido a su relacion intima y estrecha con El, Maria colabrora libre y conscientemente en el trabajo y la obra de santificacion del ES. Maria no es solo el reflejo humano o signo del ES, es tambien el instrumento humano del ES en el proceso de santificar las almas. De llevar las gracias, ganadas por Cristo en la Cruz, a todas las almas. Por eso a Maria, se le llama “mediadiora de las gracias”. (La ensenanza papal data de 1748, el Papa Benedicto XIV, Carta apostolica, Gloriosae Dominae Dei Genitricis Mariae, hasta nuestros tiempos- 5 dogma)

En el matrimonio, el amor de los conyuges es tan dinamico y fructifero, que el fruto de ese amor marital es una vida. En la Anunciacion vemos la relacion esposal de Maria y del ES. El angel Gabriel dice a Maria: “alegrate llena de gracia, el Señor esta contigo” (inmaculada, llena del ES) “vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondras por nombre Jesus.” Maria responde: Como sera esto, pues no conozco varon? El angel respondio: “El ES vendra sobre ti y el poder del Altisimo te cubrira con su sombra; por eso el que ha de nacer sera santa y sera llamado Hijo de Dios”.

La union del ES y Maria, dan como fruto: la vida de Jesus. Esta mision no se limita al momento de la Anunciacion. Todos los nuevos advenimientos de Cristo para el mundo, requieren de la acción poderosa del Es, y la cooperación plena de la virgen Stma. Si este periodo previo al Tercer Milenio debe caracterizarse como un nuevo advenimiento espiritual, un resurgir espiritual de conversion y de un reencuentro con la Persona de Cristo como Salvador y Redentor, entonces necesitamos la accion conjunta del ES con Maria.
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Esta es precisamente la mision del ES con Maria, en las almas, hacer que por la union de ambos, Cristo nazca en cada corazon. En las almas: Pasaje de la Visitacion: Luc 1:39-45 (Leer)
este saludo de Maria, que produjo la pre santificacion de Juan Bautista y el bautismo en el Espiritu para Isabel es el primer milagro de Maria en el orden de la gracia.
-al saludo (ante la presencia), gozo y paz. Juan Bautista es pre-santificado e Isabel llena del ES. (alaba, proclama con conocimiento un dogma de fe, etc)

En la Iglesia: Pasaje de Pentecostes:
Los apostoles estaban reunidos en oracion con Maria, escuchandola dejandose formar por Ella. Es precisamente en este momento que desciende sobre ellos (sobre la Iglesia naciente) el ES.

Hay una rafaga de viento, lenguas como de fuego que se repartieron y posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del ES. Aunque hubieron varios signos visibles de la presencia del ES y de su accion, el mayor y mas perfecto, fue Maria)

Vemos como la presencia de Maria, irremediablemente atrae el derramamiento del ES en la Iglesia. Hoy Maria, esta visitando el mundo, de una manera jamas nunca vista, )querra ella atraer un nuevo pentecostes sobre la Iglesia? Estan Maria y el ES, actuando para traer un nuevo advenimiento de Cristo a la Iglesia y al mundo? El ultimo capitulo del Apocalipsis termina con una suplica unida, del Espiritu y de la Esposa que dicen: Ven! (Apoc 22:17) Gran Manifestacion Mariana de estos tiempos: JPII.

“EL ESPIRITU Y LA ESPOSA DICEN, VEN”
“Espiritu Divino, renueva tus maravillas en esta nuestra era como si fuera un nuevo Pentecostes, y concede que tu Iglesia, orando perseverantemente e insistentemente con un solo corazon y mente junto con Maria, la Madre de Jesus, y guiados por Pedro, promueva el reinado del Divino Salvador, el reino de justicia, de amor y de paz”. (oracion usada por JP XXIII, al invocar el Concilio Vaticano II da vision profetica)

Desde el siglo pasado, pero mas claramente desde el Concilio, mas o menos 30 años hemos visto 2 grandes corrientes fluir por el interior de la Iglesia: 1-hemos visto al ES actuar de una manera soberana a traves de lo que conocemos como renovacion carismatica (aunque transciende); y tambien al Espiritu revelar a su Esposa, la Virgen Maria, a traves de lo que conocemos como movimiento mariano (mucho por apariciones, resurgir llamado a consagracion, Luis de Montfort, 5 dogma, y Papas marianos, culminando con JPII)

Podriamos decir que la RC fue llamada a ser un movimiento profetico que nos apuntara hacia un nuevo pentecostes. Pero para que se de un nuevo Pentecostes, tienen que haber los elementos del primero: Cruz (o purificacion) Maria y Pedro (apostoles)

El Cardenal Suenes dijo profeticamente en 1974, que si esta renovacion espiritual en la Iglesia o nuevo pentecostes volaria sobre todo el mundo, tendria que ser avilitada con dos alas, una la Virgen Santisima y la otra, Pedro, la cabeza visible de la Iglesia.

Disculpad la espera

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Aquí estoy de nuevo, aunque nunca me fui.

Os abrazo en esta pandemia y pido por vosotros.

En este confinamiento, momento de recogimiento tras la Semana santa mejor de mi vida, con Cristo en casa ; ofreciendo por El y en El; siento que debemos reflexionar sobre lo que queremos cambiar cuando podamos salir a una vida nueva..

Aprovecho para presentarme a quien no me conozca; basta que comentéis para saber si os gustaría que retomara los diarios en palpita la vida , porque ahora más que nunca tiene que palpitar .

Santa María Goretti

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Santa María Goretti, virgen y mártir, que en una época infantil dura, donde se vio en la necesidad de ayudar a su madre en las labores de la casa, distinguiéndose ya por su piedad, cuando no contaba más que doce años murió en defensa de su castidad a causa de las heridas que le produjo con un puzón un joven que intentaba violarla cuando estaba sola en su casa, cercana a la localidad de Nettuno, en el Lacio, de Italia.

María nació el 16 de octubre de 1890, en Corinaldo, provincia de Ancona, Italia. Hija de Luigi Goretti y Assunta Carlini, tercera de siete hijos de una familia pobre de bienes terrenales pero rica en fe y virtudes, cultivadas por medio de la oración en común, rosario todos los días y los domingos Misa y sagrada Comunión. Al día siguiente de su nacimiento fue bautizada y consagrada a la Virgen. A los seis años recibirá el sacramento de la Confirmación.

Después del nacimiento de su cuarto hijo, Luigi Goretti, por la dura crisis económica por la que atravesaba, decidió emigrar con su familia a las grandes llanuras de los campos romanos, todavía insalubres en aquella época.

Se instaló en Ferriere di Conca, poniéndose al servicio del conde Mazzoleni, es aquí donde María muestra claramente una inteligencia y una madurez precoces, donde no existía ninguna pizca de capricho, ni de desobediencia, ni de mentira. Es realmente el ángel de la familia.

Tras un año de trabajo agotador, Luigi contrajo una enfermedad fulminante, el paludismo, que lo llevó a la muerte después de padecer diez días. Como consecuencia de la muerte de Luigi, Assunta tuvo que trabajar dejando la casa a cargo de los hermanos mayores. María lloraba a menudo la muerte de su padre, y aprovecha cualquier ocasión para arrodillarse delante de su tumba, para elevar a Dios sus plegarias para que su padre goce de la gloria divina.

Junto a la labor de cuidar de sus hermanos menores, María seguía rezando y asistiendo a sus cursos de catecismo. Posteriormente, su madre contará que el rosario le resultaba necesario y, de hecho, lo llevaba siempre enrollado alrededor de la muñeca. Así como la contemplación del crucifijo, que fue para María una fuente donde se nutría de un intenso amor a Dios y de un profundo horror por el pecado.

Amor intenso al Señor

María desde muy chica anhelaba recibir la Sagrada Eucaristía. Según era costumbre en la época, debía esperar hasta los once años, pero un día le preguntó a su madre: -Mamá, ¿cuándo tomaré la Comunión?. Quiero a Jesús. -¿Cómo vas a tomarla, si no te sabes el catecismo? Además, no sabes leer, no tenemos dinero para comprarte el vestido, los zapatos y el velo, y no tenemos ni un momento libre. -¡Pues nunca podré tomar la Comunión, mamá! ¡Y yo no puedo estar sin Jesús! -Y, ¿qué quieres que haga? No puedo dejar que vayas a comulgar como una pequeña ignorante.

Ante estas condiciones, María se comenzó a preparar con la ayuda de una persona del lugar, y todo el pueblo la ayuda proporcionándole ropa de comunión. De esta manera, recibió la Eucaristía el 29 de mayo de 1902.

La comunión constante acrecienta en ella el amor por la pureza y la anima a tomar la resolución de conservar esa angélica virtud a toda costa. Un día, tras haber oído un intercambio de frases deshonestas entre un muchacho y una de sus compañeras, le dice con indignación a su madre: -Mamá, iqué mal habla esa niña! -Procura no tomar parte nunca en esas conversaciones. -No quiero ni pensarlo, mamá; antes que hacerlo, preferiría…Y la palabra morir queda entre sus labios. Un mes después, sucedería lo que ella sentenció.

Pureza eterna

Al entrar al servicio del conde Mazzoleni, Luigi Goretti se había asociado con Giovanni Serenelli y su hijo Alessandro. Las dos familias viven en apartamentos separados, pero la cocina es común. Luigi se arrepintió enseguida de aquella unión con Giovanni Serenelli, persona muy diferente de los suyos, bebedor y carente de discreción en sus palabras.

Después de la muerte de Luigi, Assunta y sus hijos habían caído bajo el yugo despótico de los Serenelli, María, que ha comprendido la situación, se esfuerza por apoyar a su madre: -Ánimo, mamá, no tengas miedo, que ya nos hacemos mayores. Basta con que el Señor nos conceda salud. La Providencia nos ayudará. ¡Lucharemos y seguiremos luchando!

Desde la muerte de su marido, Assunta siempre estuvó en el campo y ni siquiera tiene tiempo de ocuparse de la casa, ni de la instrucción religiosa de los más pequeños.

María se encarga de todo, en la medida de lo posible. Durante las comidas, no se sienta a la mesa hasta que no ha servido a todos, y para ella sirve las sobras. Su obsequiosidad se extiende igualmente a los Serenelli. Por su parte, Giovanni, cuya esposa había fallecido en el hospital psiquiátrico de Ancona, no se preocupa para nada de su hijo Alessandro, joven robusto de diecinueve años, grosero y vicioso, al que le gusta empapelar su habitación con imágenes obscenas y leer libros indecentes. En su lecho de muerte, Luigi Goretti había presentido el peligro que la compañía de los Serenelli representaba para sus hijos, y había repetido sin cesar a su esposa: -Assunta, regresa a Corinaldo! Por desgracia Assunta está endeudada y comprometida por un contrato de arrendamiento.

Después de tener mayor contacto con la familia Goretti, Alessandro comenzó a hacer proposiciones deshonestas a la inocente María, que en un principio no comprende.

Más tarde, al adivinar las intenciones perversas del muchacho, la joven está sobre aviso y rechaza la adulación y las amenazas. Suplica a su madre que no la deje sola en casa, pero no se atreve a explicarle claramente las causas de su pánico, pues Alessandro la ha amenazado: -Si le cuentas algo a tu madre, te mato. Su único recurso es la oración. La víspera de su muerte, María pide de nuevo llorando a su madre que no la deje sola, pero, al no recibir más explicaciones, ésta lo considera un capricho y no concede ninguna importancia a aquella reiterada súplica.

El 5 de julio, a unos cuarenta metros de la casa, están trillando las habas en la tierra. Alessandro lleva un carro arrastrado por bueyes. Lo hace girar una y otra vez sobre las habas extendidas en el suelo. Hacia las tres de la tarde, en el momento en que María se encuentra sola en casa, Alessandro dice:

-“Assunta, ¿quiere hacer el favor de llevar un momento los bueyes por mí?” Sin sospechar nada, la mujer lo hace. María, sentada en el umbral de la cocina, remienda una camisa que Alessandro le ha entregado después de comer, mientras vigila a su hermanita Teresina, que duerme a su lado.

-“¡María!, grita Alessandro. -¿Qué quieres? -Quiero que me sigas. -¿Para qué? -¡sígueme!

-Si no me dices lo que quieres, no te sigo”.

Ante semejante resistencia, el muchacho la agarra violentamente del brazo y la arrastra hasta la cocina, atrancando la puerta. La niña grita, pero el ruido no llega hasta el exterior. Al no conseguir que la víctima se someta, Alessandro la amordaza y esgrime un puñal. María se pone a temblar pero no sucumbe. Furioso, el joven intenta con violencia arrancarle la ropa, pero María se deshace de la mordaza y grita:

-No hagas eso, que es pecado… Irás al infierno.

Poco cuidadoso del juicio de Dios, el desgraciado levanta el arma:

-Si no te dejas, te mato.

Ante aquella resistencia, la atraviesa a cuchilladas. La niña se pone a gritar:

-¡Dios mío! ¡Mamá!, y cae al suelo.

Creyéndola muerta, el asesino tira el cuchillo y abre la puerta para huir, pero, al oírla gemir de nuevo, vuelve sobre sus pasos, recoge el arma y la traspasa otra vez de parte a parte; después, sube a encerrarse a su habitación.

María recibió catorce heridas graves y quedó inconsciente. Al recobrar el conocimiento, llama al señor Serenelli: -¡Giovanni! Alessandro me ha matado… Venga. Casi al mismo tiempo, despertada por el ruido, Teresina lanza un grito estridente, que su madre oye. Asustada, le dice a su hijo Mariano: -Corre a buscar a María; dile que Teresina la llama.

En aquel momento, Giovanni Serenelli sube las escaleras y, al ver el horrible espectáculo que se presenta ante sus ojos, exclama: -¡Assunta, y tú también, Mario, venid! . Mario Cimarelli, un jornalero de la granja, trepa por la escalera a toda prisa. La madre llega también: -¡Mamá!, gime María. -¡Es Alessandro, que quería hacerme daño! Llaman al médico ya los guardias, que llegan a tiempo para impedir que los vecinos, muy excitados, den muerte a Alessandro en el acto.

Sufrimiento redentor

Al llegar al hospital, los médicos se sorprendieron de que la niña todavía no haya sucumbido a sus heridas, pues ha sido alcanzado el pericardio, el corazón, el pulmón izquierdo, el diafragma y el intestino. Al diagnosticar que no tiene cura, llamaron al capellán. María se confiesa con toda claridad. Luego, durante dos horas, los médicos la cuidaron sin dormirla.

María no se lamenta, y no deja de rezar y de ofrecer sus sufrimientos a la santísima Virgen, Madre de los Dolores. Su madre consiguió que le permitan permanecer a la cabecera de la cama. María aún tiene fuerzas para consolarla: -Mamá, querida mamá, ahora estoy bien… ¿Cómo están mis hermanos y hermanas?

En un momento, María le dice a su mamá: -Mamá, dame una gota de agua. -Mi pobre María, el médico no quiere, porque sería peor para ti. Extrañada, María sigue diciendo:

-¿Cómo es posible que no pueda beber ni una gota de agua? Luego, dirige la mirada sobre Jesús crucificado, que también había dicho ¡Tengo sed!, y entendió.

El sacerdote también está a su lado, asistiéndola paternalmente. En el momento de darle la Sagrada Comunión, le preguntó: -María, ¿perdonas de todo corazón a tu asesino? Ella le respondió: -Sí, lo perdono por el amor de Jesús, y quiero que él también venga conmigo al paraíso. Quiero que esté a mi lado… Que Dios lo perdone, porque yo ya lo he perdonado.

Pasando por momentos análogos por los que pasó el Señor Jesús en la Cruz, María recibió la Eucaristía y la Extremaunción, serena, tranquila, humilde en el heroísmo de su victoria. Después de breves momentos, se le escucha decir: “Papá”. Finalmente, María entra en la gloria inmensa de la Comunión con Dios Amor. Es el día 6 de julio de 1902, a las tres de la tarde.

La conversión de Alessandro

En el juicio, Alessandro, aconsejado por su abogado, confesó: -“Me gustaba. La provoqué dos veces al mal, pero no pude conseguir nada. Despechado, preparé el puñal que debía utilizar”. Por ello, fue condenado a 30 años de trabajos forzados. Aparentaba no sentir ningún remordimiento del crimen tanto así que a veces se le escuchaba gritar:

-“¡Anímate, Serenelli, dentro de veintinueve años y seis meses serás un burgués!”. Sin embargo, unos años más tarde, Mons. Blandini, Obispo de la diócesis donde está la prisión, decide visitar al asesino para encaminarlo al arrepentimiento. -“Está perdiendo el tiempo, monseñor -afirma el carcelero-, ¡es un duro!”

Alessandro recibió al obispo refunfuñando, pero ante el recuerdo de María, de su heroico perdón, de la bondad y de la misericordia infinitas de Dios, se deja alcanzar por la gracia. Después de salir el Prelado, llora en la soledad de la celda, ante la estupefacción de los carceleros.

Después de tener un sueño donde se le apareció María, vestida de blanco en los jardines del paraíso, Alessandro, muy cuestionado, escribió a Mons. Blandino: “Lamento sobre todo el crimen que cometí porque soy consciente de haberle quitado la vida a una pobre niña inocente que, hasta el último momento, quiso salvar su honor, sacrificándose antes que ceder a mi criminal voluntad. Pido perdón a Dios públicamente, ya la pobre familia, por el enorme crimen que cometí. Confío obtener también yo el perdón, como tantos otros en la tierra”. Su sincero arrepentimiento y su buena conducta en el penal le devuelven la libertad cuatro años antes de la expiración de la pena. Después, ocupará el puesto de hortelano en un convento de capuchinos, mostrando una conducta ejemplar, y será admitido en la orden tercera de san Francisco.

Gracias a su buena disposición, Alessandro fue llamado como testigo en el proceso de beatificación de María. Resultó algo muy delicado y penoso para él, pero confesó: “Debo reparación, y debo hacer todo lo que esté en mi mano para su glorificación. Toda la culpa es mía. Me dejé llevar por la brutal pasión. Ella es una santa, una verdadera mártir. Es una de las primeras en el paraíso, después de lo que tuvo que sufrir por mi causa”.

En la Navidad de 1937, Alessandro se dirigió a Corinaldo, lugar donde Assunta Goretti se había retirado con sus hijos. Lo hace simplemente para hacer reparación y pedir perdón a la madre de su víctima. Nada más llegar ante ella, le pregunta llorando. -“Assunta, ¿puede perdonarme? -Si María te perdonó -balbucea-, ¿cómo no voy a perdonarte yo?” El mismo día de Navidad, los habitantes de Corinaldo se ven sorprendidos y emocionados al ver aproximarse a la mesa de la Eucaristía, uno junto a otro, a Alessandro y Assunta.