Película «De dioses y hombres»

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El Hermano Jean Pierre Schümacher

Un superviviente del asesinato de los monjes de «De dioses y hombres» da su testimonio

En 1996, la comunidad de trapenses en Argelia sufrió el ataque de fundamentalistas islámicos. Secuestraron a siete hermanos, y los decapitaron.

«De dioses y hombres», un insospechado éxito de taquilla en Francia, va a por el Óscar.

En 1996, la comunidad de monjes trapenses del monasterio de Thibirine (Argelia) sufrió el ataque de varios fundamentalistas islámicos. Secuestraron a siete hermanos, y pocos días después, los decapitaron.

«Alfa y Omega» ha entrevistado a uno de los supervivientes de aquel martirio, el Hermano Jean Pierre Schümacher, quien hoy es uno de los monjes trapenses de la comunidad de Nuestra Señora del Atlas (Marruecos).

-¿Dónde estaba usted cuando pasó todo?
-Estaba en la puerta. Era el portero y responsable de la puerta principal. Ellos entraron por la puerta de abajo, cogieron al guardia del monasterio y le obligaron a llevarlos a todos a las celdas de los Hermanos.

-¿Cómo era su vida antes de los asesinatos?
-Éramos una comunidad contemplativa. Teníamos poca vida social, trabajábamos en el campo y en la huerta. Teníamos un Hermano médico, muy mayor, que llevaba un pequeño dispensario. Celebrábamos los oficios…

-¿Cómo era su relación con los musulmanes que vivían aquí?
-Había gente que vivía en casas alrededor de nosotros; estábamos en la montaña y las relaciones con ellos eran muy buenas, muy fraternales. Éramos como una familia. El monasterio era de clausura, pero había un portero que recibía a la gente. Asistíamos a actos religiosos y entierros, lo que quería la gente. Teníamos muy buenas relaciones con ellos.

En nuestra comunidad, el Prior nos daba una exhortación todos los días; nos hablaba de la Regla de san Benito, nuestro fundador. Había otro Hermano encargado de la liturgia, de las oraciones y los cantos. Otro se ocupaba del trabajo. Teníamos una pequeña asociación para cultivar la huerta junto a cuatro padres de familia que trabajaban con nosotros. Cada uno tenía un pequeño terreno asignado y vendía sus productos. Al final del año, repartíamos los beneficios. Era una bonita forma de vivir juntos formando una familia. No hablábamos mucho de religión, pero teníamos entre nosotros muy buenas relaciones y, a través de ellos, nos comunicábamos con sus familias.

-¿Había musulmanes fundamentalistas en su entorno?
-No creo que los hubiera alrededor de nosotros, entre nuestro vecindario… Pero estábamos en plena montaña y la montaña estaba ocupada por los islamistas. Por eso estábamos indefensos.

-Cuando se volvió la situación peligrosa, ¿por qué no se fueron?
-Porque escogimos estar allí, de acuerdo con nuestra comunidad de origen en Francia. Escogimos estar con ellos y compartir su vida… Ésa era nuestra vocación. Para aprender a conocer a la gente, hay que vivir entre ellos y compartir su vida. Ir hacia Dios, guardando nuestra propia religión. Era nuestra vocación. Además, el peligro era el mismo tanto para nuestros vecinos como para nosotros. Al quedarse con nosotros, se sentían seguros. Éramos como un matrimonio: vivíamos juntos para lo bueno y para lo malo.

-El padre Christian, su Superior, antes de morir, se refirió a su asesino como mi amigo del último minuto. ¿Siguen siendo los islamistas sus amigos hoy?
-Lo que había era una buena relación entre cristianos y musulmanes. Si hay una dificultad entre diferentes culturas y religiones es porque no nos conocemos bastante. Cuando nos conocemos mutuamente, somos como hermanos.

La comunidad de trapenses de Thiberine,
antes de los asesinatos


-¿Y rezan todavía por ellos, por los asesinos?
-Sí, rezo para que el espíritu de Dios actúe en ellos. Para que evolucionen hacia la fraternidad universal; para que, a pesar de las diferencias entre las religiones, las nacionalidades y las culturas, aprendamos a conocernos y a ayudarnos mutuamente.

-¿Cree que tiene sentido ser un mártir hoy?
-¿Pregunta si deseo, si quiero ser mártir? No, para nada. Estamos aquí para vivir con la gente y no para ser asesinados.

¿Cree que es posible perdonar?
Claro que hay que perdonar. Dios nos pide amarnos los unos a los otros. Al leer el testamento del padre Christian, nuestro Prior, verá cómo termina, va muy lejos: perdonando al que le ha matado.

¿Qué le ha parecido la película De dioses y hombres?
Me ha gustado muchísimo. Expresa muy bien el mensaje de lo que hemos vivido.

4 pensamiento sobre “Película «De dioses y hombres»

  1. anonimo

    Cuanta gente es atacada por profesar su fe.. No deberia pasar mas !!

    Que testimonio tan enriquecedor, como dicen…ir hacia Dios guardando nuestra propia religion,,me encanto !

    Siempre quise ir a visitar a los trapensen, aqui en Argentina esta la Trapa de Azul y aceptan visitas de matrimonios… me anotarè èsta visita para este año, si Dios quiere.

  2. escoba

    Me recuerda al atentado al Papa Juan Pablo II, del que dicen van a beatificar por haber hecho un milagro comprobado: una religiosa francesa curada de parkinson.
    Este buen pastor polaco no paraba de perdonar a su enemigo turco. Pues anda qué no es difícil no albergar rencor y saber perdonar.
    Tema trapenses: En Burgos (España) hay la Cartuja de Miraflores de monjes trapenses ni siquiera hay guardián, dejas un donativo y nadie aparece. Y les guía San Bruno.
    Cada vez que íbamos la familia al norte y pasabamos por Burgos mi padre paraba y nos decía «a ver si aquí no hay nadie». Le sorprendía no ver ni un guarda ni un hermano por allí pulular. Escogen esa vida y yo un día dije que moral más grande y no moral no: qué fe más grande.

  3. Estela Marina

    la verdad es que ahora también te persiguen no solo por ser un verdadero católico sino por pensar de acuerdo a los crtierios de Dios y encima gente que dice ser religiosa

  4. Augusto

    queridos hermanos trapenses: realmente sois un ejemplo de vida en la caridad. El silencio es la elocuencia más significativa que existe. Dios los bendiga.

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