Este domingo , una vez más, has comido “el pan vivo bajado del Cielo” ( Jn 6,51)
Por este divino alimento accedes a la “vida eterna”. Por él permaneces en Cristo y El permanece en ti.
Esta mañana, una vez más, has alcanzado la cumbre de la vida de la Iglesia. Medita esto y participa, siempre que sea posible, cada día en la Eucaristía.
Que sea para ti una inmersión en la felicidad, como lo es para mí a tu lado.