Gracias por el regalo de vivir este momento celestial en la Santa misa en la parroquia Nuestra Señora de Luján, en Los Cohigües.
3 almitas radiantes se prepararon mucho tiempo; sonrientes y humildes; las niñas María Belén y Yaqui parecían angelitos de blanco y el varoncito, Alex, pareciera un pastorcito del Señor con su chaleco de borreguito..todo termina en “ito” por lo pequeñito que fue para Dios. Al salir de casa sentí que tenía que meter en mi “ morral de amor “ tres rosarios de la Virgen: dos rosas y uno celeste..y así fue..si vierais la devoción con que los recibían..bendito sea Dios.
Dios me regaló superar un poco el miedo o vergüenza a leer..y los dos salmos los recité con amor pensando que El me escuchaba directamente..además de ser literalmente abrazada por detrás por la patrona de la Argentina en el altar.